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8 de agosto de 2025

Más de un millón

 


Ni cuenta me di, tratando de olvidar que el mundo espiritual existe, pero que volteo y zaaas, ahí estaba el contador de visitas del blog Basurero de Almas, señalando que los lectores habían llegado a 1,032,539... 

¡Más de un millón! 

Así que lo demás es lo de menos y por el gusto de no ser comparto un trago de whisky con ustedes... ¡gracias por la paciencia, prometo seguir igual, o si se puede, peor!

15 de julio de 2021

Video de entrevista sobre Mi vida con los muertos


Luego de dos intentos infructuosos finalmente este miércoles se realizó a su servidor la entrevista pendiente en instagram: un interesantísima conversación con la escritora y representante editorial Eva Fraile, donde abordamos temas no solo sobre mi libro, “Mi vida con los muertos”, sino también sobre desencarnados, hechos sobrenaturales, literatura, cine de terror y experiencias personales.
 
Aquí el link: https://www.instagram.com/tv/CRUML-Qoh5q/?utm_medium=share_sheet 


23 de diciembre de 2020

Opiniones sobre Mi vida con los muertos

 


Es un gusto cerrar el año 2020 con buenas noticias sobre mi último libro “Mi vida con los muertos,” no sólo en términos de ventas sino por la opiniones vía Amazon y Goodreads, mismas que con gusto comparto, así como una reseña publicada en un blog de literatura.
 
Los administradores del blog Basurero de almas, Seablue y Ujulerachid, aprovechamos la ocasión para felicitarlos en estas fiestas decembrinas y desearles lo mejor para 2021.
 
Opiniones:
 
Carmín de fresas
Es atrapante realmente hace que una vez lo empiezas a leer no lo sueltes, consigue mantener la curiosidad en el lector desde el primero hasta el último capítulo. Es un libro fácil de leer, sin más pretensiones que narrar unas vivencias relacionadas con los espíritus o como al autor le gusta llamarlos los desencarnados, las historias son contadas con una sencillez y naturalidad impresionantes dada la temática del libro. Hay capítulos que realmente impactan porque no te puedes imaginar que eso ocurra en la vida real, aunque ocurre, pero no es una lectura que de miedo para nada. Algo a mencionar es que hay capítulos que no tienen un final cerrado o una conclusión dejando al lector con la intriga pensando que habra pasado con ciertos personajes o situaciones. Seguramente porque el autor desconoce el final de estos capítulos, hay que tener en cuenta que los relatos del libro son experiencias reales. A mi personalmente me ha gustado mucho y si recomiendo su compra!
 
S. Moreno
Son experiencias del autor, y te encontrarás con que algunos relatos parecen como inacabados, sin final, los más completos serán los de Felipe. Cada uno tiene su punto y me han gustado leerlos. Te encontrarás con espíritus, el más allá, la muerte, reencarnación, curanderismo, apariciones, etc. se leen muy rápido y debo decir que impresionan que te dejan con ganas de más. Si te gustan los sobrenatural y lo basado en hechos reales, te lo recomiendo.
 
Ketu
El Sr. Alfredo García aka Ujule Rachid, posee entre otros muchos un don en particular, el arte de saber narrar historias, consigue hacer sentir a sus lectores un adictivo abanico de emociones que bien pueden resumirse una sola: el asombro,... la estupefacción desnuda e inherente cuando uno se choca con el Más Allá, pero conviviendo en nuestra propia realidad cotidiana, induce a pensar en esos privilegiados ojos que posee el autor, lo que para la mayoría pasaría desapercibido en un mero paisaje del costumbrismo más local, para "faros" como él en esa misma topología ciertos pixeles toman forma de entidades... con un pesado trasfondo. Asimismo tiene la virtud de narrarnos situaciones de ultratumba con los más vívidos detalles. Si su narrativa fuera ficción sería un brillantísimo Stephen King de la lengua española... pero él ya nos avisa de sus vivencias autobiográficas para dejarnos completamente pasmados en el pensamiento de que la existencia individual de la conciencia humana no termina necesariamente con la muerte.
 
Mención aparte y a destacar la extraordinaria personalidad de D. Felipe, rescatador de una talla que quizás, tal vez otro Felipe pero II, rey de España, enviara a México en el s.XVI (quien sabe) justo en el instante previo del derrumbe de su convento para ser nueva piedra angular crística de un centro de Curanderismo habitado por espíritus, mientras viviera D. Felipe.
 
Libro Recomendado cien por ciento no sólo para los interesados en los espíritus del Más Allá sino por considerarlo un verdadero placer su lectura. Deja como testamento histórico a la posteridad del español escrito de peripecias y personajes únicos que enriquecen nuestra cultura inmaterial. Le animo a escribir más libros.
 
Sr. Alfredo García Muchas Gracias por ello.
Atentamente, ketu (fan)
 
Gabriel
Un libro ameno y fácil de leer sobre los encuentros del autor con las almas que habitan en el más allá y que demuestra que en realidad estos seres no están tan lejos ni son tan diferentes a nosotros. Para quien crea en los desencarnados es un libro muy útil e interesante, ya que cada historia tiene algo de lo que podemos aprender. A quien no crea, quizás el libro le haga plantearse preguntas que le ayuden en su evolución.
 
Ariel Romero
Cuando abrí esta novela de relatos y leí lo que contaba el autor a modo de presentación, estuve apunto de cerrar el libro y pasar a otro. Continué porque era una lectura conjunta y no me arrepiento de ello. Esta novela consta de 17 relatos, tras una presentación personal y un glosario. Los relatos y experiencias que cuenta en esta novela son reales, por lo tanto está todo narrado en primera persona por el autor. Esto hace que algunos relatos se queden inconclusos, sin final o sin saber que ha pasado, y no tengan carácter literario. Se puede decir que parecen poco desarrollados, pero esto es por lo ya comentado.
 
Los relatos que más me han gustado han sido los de Felipe, porque han sido los más largos y completos y donde más se ha desarrollado la historia. Sobre Felipe hay 4 relatos y, en especial, el que más me ha gustado ha sido el tercero.
 
Marbibooks
Alfredo tiene un don muy especial y entre se comunica con los muertos. Relatos verídicos, muy interesantes, que pueden impresionar, aunque yo no lo calificaría de terror pero si impresionan, unas historias más que otras, me gustaban mucho las historias de Felipe. Yo quería leerlo entero de un tirón pero me ceñía a la lectura conjunta de un relato o dos por día coincidiendo con la semana de Halloween, muy apropiado para esas fechas. Son relatos cortos, muy amenos que dejan con ganas de más. Lo recomiendo sobre todo a quien les llame la atención ese mundo fascinante de espíritus, chamanes, etc.
 
Eva Girasole
Reminiscencias de Poe o Lovecraft en relatos basados en hechos reales. La primera vez que leí los relatos de Alfredo García pensé en los dos grandes escritores del terror y el género gótico: Poe y Lovecraft. Sin embargo, había un elemento que los desligaba totalmente: ellos escribían, a priori, ficción, mientras que Alfredo relata la realidad.
 
Los relatos de Alfredo García hablan de sus experiencias como muertero y santero y se pueden leer así, con ese componente biográfico, o como si fuesen cuentos de fantasmas, pura ficción. Cada una de las historias que aparecen en el libro oscurecen bastante las atmósferas en las que se producen por la forma tan certera con la que escribe el autor, sin dudar ni un ápice de lo que dice y por el hecho de saber que son reales. Cierto escalofrío recorre cada cuento y hacen de esta lectura un paseo exótico por el Más Allá.
 
Hay calidad en la obra de Alfredo, pues, aunque las historias le hayan venido dadas por sus propias experiencias personales, la forma de narrar es muy literaria y consigue hacer una obra a la altura de grandes como Poe o Lovecraft.
 
Además, da coherencia a cada relato gracias al curandero Felipe, que ya conocerá el lector si se adentra en Mi vida con los muertos. Felipe va apareciendo a lo largo de las páginas y nos ayuda a mantener esa atención.
 
Andrea
Libro fácil de leer en el que se agradece el glosario al inicio para poder comprender todo sobre los espíritus, la muerte y la reencarnación. Está basado en las vivencias personales de Alfredo, que a través de sus relatos te habla sobre sus experiencias como santero y muertero. Sin duda, los relatos de Felipe son los que más me han gustado.
 
Julio Rocha
Iboru, iboya, ibosise... Abure mi. Saludos hermano, muy elocuentes, explicativos e informativos como siempre tus escritos. Te felicito por éste atino de compartir con nosotros tus vivencias.
Un fuerte abrazo y que continuen tus éxitos.
Julio Rocha Omo Olokun Ogbe Gene Awo Osafun.
 
Alejandro Osorio Cano
Es un libro muy entretenido que permite reflexionar al respecto de lo que sucede después de la vida
 
Alberto
Ub buen libro, muy recomendable, vivencial, anecdótico, pero siempre con conocimiento y fundamento, es la primera obra que llega a mi de este escritor y es un bárbaro, excelente
 
Maritza Tenorio
Tan ágil su lectura que se va en un suspiro. Tal vez el único detalle que le encuentro es que lo leí muy rápido, me quedé con las ganas de más.
Informar de un abuso
 
Yenyok
Este libro es excelente casi no podia despegarle los ojos. Si eres amante de temas sobrenaturales especialmente los que son hechos de la vida real, este es el libro para ti..... El escritor es un gran reconocido santero, palero, vidente, muertero y curandero.... Hay muchas enseñanzas dentro de el libro aun respetando los secretos de la religion. Karma, espíritus, mas allá, muerte, reencarnación, curanderismo, apariciones y mas son parte de las historias contadas. ya termine el libro y no puedo esperar para el 2nd con más historias del mas allá y del mas acá.
 
Reseña en blog de literatura:
 
https://munduky.com/resena-literaria-mi-vida-con-los-muertos-alfredo-garcia/


17 de septiembre de 2020

Fragmento de Mi vida con los muertos

 
En el cementerio*
 
Ciudad de México 

1.
No suelo ir a velatorios, mucho menos a entierros. Mis amigos y algunos familiares no suelen entenderlo, aunque les he explicado los motivos. Por lo mismo, mis ausencias en esos trances luctuosos han creado fisuras con varios de ellos.
 
Así, fuimos al velorio de un tío de mi esposa, presencia que rompió mi acostumbrada negativa debido al agradecimiento que le tengo a uno de los hijos del difunto. Para poder ir me protegí antes, aunque regresando a casa tendría que hacerme algunos despojos más.
 
Expresamos nuestro pésame a la familia (vi el espíritu del difunto, parado frente a su féretro, incrédulo ante lo que estaba presenciando, pero decidí ignorarlo para no involucrarme en discusiones tratando de explicarle su nueva condición) y luego entramos en la cafetería, ubicada en un jardín con una bella fuente (¿el que decidió ponerla ahí sabrá  el significado del ruido del agua para los muertos?), a donde llegaron parientes y conocidos para saludarnos, como si fuéramos los dolientes.
 
Hubo un momento en que me aburrió la procesión de millonarios y políticos presuntuosos de mi familia política, y avisé a mi esposa de que iría a caminar entre las criptas para despejarme, aunque en realidad buscaba un déjà vu: el Panteón Francés (donde estábamos), similar al Panteón Español (lugar en el que descansan muchos de mis familiares). Ambos me remiten a mi niñez, cuando correteaba entre tumbas y lápidas, viendo fantasmas, mientras los adultos lloraban a nuestros antepasados.
 
2.
Salí del sagrario, atravesé el jardín de la entrada, crucé la calzada y al azar me metí al oscuro pasillo que punteaban dos mausoleos: del lado izquierdo, uno en honor a la familia Dugès, y, enfrente, otro para los Bourdieu. Apenas me introduje, la luz de los faroles desapareció, así que comencé a guiarme por la intensa luminosidad de la luna de octubre al tiempo que el ruido aledaño disminuía, imponiéndose el hermoso y denso silencio que caracteriza a los panteones.
 
Habituado al brillo lunar, identifiqué tumbas al ras del suelo, mausoleos, gabinetes, torres, bulbos, monumentos, arcos, capillas, kioscos, templos, pétreas falsas, obeliscos y todos los estilos imaginables. Encontré fosas abiertas y, como cuando era niño, me dieron ganas de acostarme dentro de una, pero, a diferencia de aquel chico al que no le importaba ensuciarse con tierra, polvo o lodo, de hacerlo esa noche, tendría que explicar el estado desastroso en que quedaría mi ropa, por lo que deseché la idea.
 
Contemplé los accesorios con los que se adornan los sepulcros: cruces, lápidas, ángeles, libros, vírgenes, mascotas, cristos y gárgolas con alas y colmillos inmensos que, a la luz del día, seguro asustarían. Seguí hasta llegar a una plazuela rodeada de estatuas, con un gran pirul en medio, y me debatía sobre hacia dónde llevar mis pasos cuando alguien habló a mis espaldas.
 
Una voz, esa voz, la típica voz de un desencarnado, el tono con el que hablan, con debilidad, usando frases cortas, emitiéndolas con lentitud y sin emoción.
 
—¿Tienes un cigarro? —dijo.
 
Mierda, carajo, chingado.
 
No había considerado que meterme entre las criptas podría llevarme a conversar con un desencarnado; si ya me cansa escuchar las quejas de los vivos, cuantimás oír los lamentos de los otros... Y para joderla más, era una ella.
 
—No fumo —volteé y no vi a nadie, escruté entre las sombras y tardé en localizarla: estaba sentada en los escalones de un mausoleo, impasible (¿de qué otra manera podría estar un muerto?). Esperé a que se acercara, mas no se movió—. Además, como si pudieras hacerlo —dije caminando hacia ella.
—Si tuvieses un cigarrillo, lo haría… Sabes que podemos.
—Fumar hace daño —dije sentándome a su lado mientras agudizaba mi videncia para definir sus facciones.
—No seas irónico —se quejó.
—Soy sincero —aclaré, descubriendo que, para ser una desencarnada, era guapa.
—Podrías pedir uno a los que vinieron contigo —sugirió.
—Si voy a buscarlo, no te garantizo que vuelva —advertí. La seguí observando y me intrigó su expresión incierta.
—Mejor quédate un rato —pidió—; hace tiempo que no converso con nadie.
—¿Y eso? —cuestioné armándome de paciencia ante su lenta forma de hablar—. ¿Acaso no platicas con tus vecinos muertos?
—No puedo moverme. —Señaló hacia una esquina.
 
Me levanté, activé la lámpara de mi celular y lo vi: era un durmiente; supuse qué hacía ahí, pero de todos modos revisé alrededor del sepulcro y lo confirmé tras encontrar cinco más.
 
—Por eso no se acercan. Unos tienen miedo, y a otros les da lo mismo.
—Ustedes no tienen emociones —aclaré—, recuerdan que las tuvieron y aún creen sentirlas.
—Lo que sea. —Me observó y dijo—: ¿Los quitarías?
—Cuéntame qué pasó…
 
 
* Fragmento de mi nuevo libro “Mi vida con los muertos”, disponible en Amazon https://www.amazon.com/-/es/Alfredo-Garc%C3%ADa/dp/B088LB6W45/ref=sr_1_1?__mk_es_US=%C3%85M%C3%85%C5%BD%C3%95%C3%91&keywords=mi+vida+con+los+muertos&qid=1592342722&sr=8-1

4 de septiembre de 2020

Textos triunfador y con mención honorífica

 Me llamo Raquel, y soy una muerta

Por Manely Hernández Valdez
(Texto ganador del concurso)

Desde que tengo uso de razón, siempre he podido ver, e incluso, hablar con muertos y espíritus de toda índole: desde niños pequeños en un drenaje de mi antigua casa pidiéndome ayuda para buscar a sus padres, personas accidentadas, personas llorando en las escaleras de los hospitales, hasta un muerto llamado Ndoki que me manoseaba y golpeaba, pero en sí, quien más tiempo ha estado conmigo y quien de alguna manera se volvió parte de mí, fue una mujer que me encontró en una estación de autobuses en la ciudad de México… que al día de hoy está a mi derecha leyendo como les contaré esta historia…

Era el año 2012, yo estaba recién graduada de la secundaria y contaba con 15 años de edad, era una tarde del mes de junio; me encontraba en la ciudad de México por motivos muy fuertes ya que mi padre (Q.E.P.D) estaba muy grave de salud. literalmente al borde de la muerte. y ese día tenía que regresar a mi ciudad de origen para presentar examen en la facultad de enfermería.

Estaba en la Central esperando con mi hermano el autobús pero antes de abordar noté que mi maleta se había abierto, así que me agaché para cerrarla de nuevo y de la nada escuché una voz femenina que decía mi nombre.

-Manely, debes dejar descansar a tu papá, ya no hay nada que hacer.
Levanté la mirada cuando de repente veo a una mujer de pie, con una falda blanca y una blusa azul, no pasaba de 42 años, con piel morena y cabello negro.
-Mira Manely, se te vendrá un dolor inmenso en el alma, pero no debes llorar pues él está sufriendo mucho, dile a tu mamá que deben dejarlo ir, y por tu examen no te preocupes pues serás una de las primeras de esa dichosa lista - exclamó la mujer en un tono que parecía que ella era cubana y pude sentir como sostuvo mi mano.

Me asusté y me hice hacia atrás, se me asomaron las lágrimas por los ojos y el corazón se me aceleró de una manera más de sorpresa que de miedo.

-¿Quién eres y cómo es que sabes eso de mí?
-Me presento, me llamo Raquel y sí, soy una muerta… no estás pensando mal. Quiero ayudarte, y de alguna manera orientarte en el camino que te espera. No me tengas miedo, si quisiera hacerte daño desde que te vi te hubiera atormentado ¿no crees?
Literalmente sentí como mi estómago se hacía nudo.
-¿Por qué me quieres ayudar?
-Con el tiempo te lo diré, por ahora pídele ayuda y sabiduría a los Orishas para sobrellevar todo lo que se viene, tienes un carácter terrible y debes aprender a manejarlo, pero tomará mucho tiempo.
-¿ori..qué?- respondí. En esa época yo era católica y no conocía nada sobre los Orishas ni sobre la Regla de osha.
-Con el tiempo aprenderás, por ahora súbete al autobús y si aceptas mi ayuda, solo di mi nombre en voz baja y descuida, solo tú puedes verme y oírme.

Después de decirme eso volteé para tomar mi autobús y ella ya no estaba, mi cabeza dio vueltas y varias noches no podía dormir pensando qué carajo pasó. 

Una semana después decidí llamarla como me dijo y ahí estaba, podía verla como si viera a una persona normal: su falda larga y blanca, su camisa azul mezclilla, su cabello largo y lacio en color negro, podía sentir sus uñas largas en color blanco y escuchaba el sonido de sus sandalias blancas, podía notar que algo le había pasado y estaba decidida a averiguar.

-Creo que seremos buenas amigas. Mira yo no quiero dañarte, yo en vida fui una santera, prometí en vida a mi madre Yemaya ayudar a una persona quien lo necesitará de verdad, tú eres muy ingenua y a la vez muy sensible, pero muy buena, y aunque no sea de mucho mi ayuda siempre estará para ti.
-Ok, acepto Raquel- le respondí- pero cuéntame de ti y de tu hijo.
Ella suspiro, sus ojos se nublaron y comenzó a hablar con su voz chillona y costeña.
-Yo vengo de La Habana, soy la mediana de 7 hijos, comencé a trabajar desde los 9 años y a la edad de 13 años me casé con un hombre que prometió sacarme de la miseria a mí y a mis hermanos, pero solo abusaba de mí y me daba golpes, cuando cumplí 16 años decidí huir pues estaba embarazada de ese hombre y quería salvar a mi bebe de ese infierno, tomé el poco dinero que tenía y me largué de ahí, pocos meses después en la ciudad donde me escondí y conocí a quien sería mi esposo y padre de corazón de mi hijo. Pero 3 años después de que mi hijo nació fuimos a un mercado en la ciudad de México y me lo robaron de mis brazos… me volví loca y por años busque a mi hijo por medio de santeros y consultando, sin embargo, un día por fin logré encontrarlo después de 20 años de búsqueda, es un muchacho tan idéntico a mí-carraspeó y sollozó- pero él vivía en una casa demasiado lujosa con unos padres que lo amaban, no podía hacerle daño diciéndole que ellos no eran sus papás, lo bendije a lo lejos y me di la vuelta…

A ese punto yo estaba tan sorprendida y conmovida que no sabía que decir.

-Vaya, si que has sufrido…
-Sí- contestó ella- este es el trato Manely: yo te ayudaré y estaré años hasta que un día una persona que te amé mucho llegue, y cuando conozcas a un buen religioso que te oriente, pues una muerta como yo no podrá coronarte, jajajaja -rió de manera sarcástica- cuando llegue ese día partiré. Estaremos un largo rato juntas, pues pasaran mil cosas en tu vida: creerás conocer al amor de tu vida, creerás saber qué es lo que quieres y creerás que quieres morir, sé que puedes ver quién se morirá y quién se casará, quién se embarazará y que pasará en 10 años, eres una bruja natural. Te ayudaré a desarrollar esos dones que tu ángel de la guarda te dio.
-Veremos qué pasa, por ahora si necesitas algo solo dime ¿ok?
-Gracias, por ahora solo necesito que seas fuerte. Tu papá se irá muy pronto y no quiere que llores. Ah y otra cosa, debes cuidarte mucho la mano derecha siempre.

Desde esa fecha al día de hoy mi padre murió como ella me dijo, al día de hoy conocí a un hombre que me golpeaba, trate de matarme varias veces y me dejaron plantada una semana antes de mi boda, como ella me dijo que pasaría… sin embargo, también apareció en mi vida ese religioso que me ha orientado y otro religioso que como ella me dijo un día, sería un gran amigo y un segundo padrino para mí.

Muchos muertos me han seguido, me han pedido ayuda e incluso me han atormentado, pero de todos, Raquel fue el parteaguas de mi vida. Hoy en día con 23 años siendo una aleya y esperando recibir mano de Orunla he terminado esta anécdota, donde narro como un muerto puede convertirse en un guardián, como un muerto puede ayudarte y también donde no todos los muertos son malos y por algo se cruzan en nuestro camino, como Raquel, quien me encontró en una central camionera y hoy 13 de agosto del 2020 está aquí, a mi derecha, burlándose de cómo no puedo teclear con mi meñique derecho roto…

Entre el Muerto y los Sueños
por Francisco Alzamora
(Texto con mención honorífica)
  
Tengo un muerto que me dice las cosas. Bueno, no me lo dice todo, pero sí me dice cosas que han de venir y me guía en cuanto a los acontecimientos de importancia en mi vida. Y cuando no me dice nada, siempre me quedan los sueños, que con particularidades dictadas como si por acceso al inconsciente colectivo de Jung, me convencen cada día que existe para todos un enchufe a la corriente de la vida espiritual sea cual sea.

Desde niño me crié con el ámbito de los espíritus a mi alrededor. Esto no es decir que mi familia estaba inmiscuida en cosas ocultas. Es más bien decir que no falta el latino que no haya vivido en el realismo mágico de Márquez o Allende como si no fuera el pan de cada día. Los cuentos de brujas, duendes (casi siempre descritos como blancos con ojos azules y dentadura afilada) y de espíritus que rondaban por doquier, me intrigaban al mismo son que me asustaban. Quizá por eso me mantuve a distancia de todo aquello, aunque admito que la intriga me impulsó a palpar las aguas espirituales con el tarot cuando cursaba estudios en la universidad. Para todas las apariencias aquellas excursiones no eran más que un relajo, un vacilón juvenil bajo la excusa de "party trick." Pero los sueños nunca faltaron.

A fin de cuentas, y luego de un trámite circundante (después se los cuento), terminé reconociendo aquel enchufe espiritual que llevaba por dentro y que había evadido por tantos años. Todo empezó con el planteamiento de los temas de sueños cuando como niño me arraigaba a las faldas de mi mamá mientras ella y las tías comentaban de esto y lo otro.

"Imagínate," decía una, "Anoche soñé con fulana de tal, y la vi vestida de novia en blanco."

"¿Como vá hacer?" pregunta mi madre, "Eso de soñar con novia dicen que es muerte."

Y después de los predecibles "Ay oyes" y los "Vea Usted", el hilo de la conversación se deshacía en bochinches cotidianos. Pero siempre surgía. Una y otra vez, entre la interpretación del dormir imaginando, entre cifras de lotería ---el muerto en vida es 90--- y el no sé qué es 43, siempre, siempre se reiteraba escurridiza pero implacable: Novia en blanco es muerte.

Y nada pues. Otro cuento más entre señoras de su casa los sábados por la tarde mientras los maridos se tomaban sus escoceses y sus Cuba libre entre trancazos de ficha sobre la mesa de dominó. Así crecí hasta que un día soñé con una novia en blanco.

No fue nada del otro mundo. Soñé que estaba parado afuera de la puerta de una iglesia. Aún la veo clarita. La iglesia blanca con dos escalones de cemento a la entrada. El césped verde. El sol brillante. Todos están dentro de la capilla menos yo, que por equis motivo estaba como estatua al lado de entrada. Y de no sé dónde se aparece la novia vestida de blanco de pie a cabeza. La veo y no la conozco. Se las puedo describir con su cabello castaño oscuro como si fuera mi amiga del alma. Pero no lo es. Es una extraña. Y a pesar de eso en su camino hacia dentro se detiene justo en frente de mí. Y con su ramillete de flores blancas pausa y me mira detenidamente. La mirada me sujeta diciéndome sin palabras: veme. Hasta que la veo y la reconozco por quien es. Y así como si nada prosigue su camino nupcial.

A los dos días mi pareja me llama por teléfono desde otra ciudad para contarme la noticia. Mi suegra había fallecido a tempranas horas de la madrugada.

A través de los años he concretado que la novia en blanco suele aparecerse en mis sueños cuando la muerte está próxima. Es decir que alguien en mí alrededor está por fallecer en pocos días. Y me lo explico así: no es que la novia en blanco significa muerte universalmente. Es que el sueño me llega de donde sea y el idioma que aprendí sin darme cuenta relaciona la novia con la muerte. No lo he confirmado, pero tengo el presentimiento que cada uno comprende sus visiones a su manera.

Pero sea como sea, hay veces que el anuncio de una muerte repentina no nos sirve de mucho. Hay veces es mejor prepararse para el golpe. Y es aquí donde entra mi muerto. Le digo muerto por enseñanza, pero igual podría decirle espíritu, guía, maestro. No sé. Todos serían propios. Pero me gusta muerto porque es una forma de recordarme que sí existió de carne y hueso aunque haya sido hace cientos de años. (Este tema para otro día).

Para ir al grano, mi muerto me dice cosas con las que mejor puedo navegar la vida. Creo que mejor me anuncia que me dice. Ese fue el caso con mi papá. Por los últimos años de su vida, tuvimos que tomar la decisión de ubicar a mi padre en un asilo de ancianos ya que no podía valerse por si mismo. Todo proseguía bien hasta que tuvo un par de caídas de los cuales nunca se recuperó. La pandemia nos hacia las visitas imposibles, y el único que podía verlo (aunque siempre a distancia) era mi hermano. Y a pesar de las caídas y la pandemia, mi hermano nos reportaba el mejoramiento de mi papá casi semanalmente. Todo parecía ir de bueno en mejor. Y yo contento con las buenas noticias a pesar de que mi muerto me había dicho clarito, "Tu papá no pasa de dos meses."

Enojado por el atrevimiento, lo cuestioné, "¿Y tú quién eres para decir quien se muere o no? Tú no eres Dios."

"No. Dios es uno,” me contestó. “Yo solo te digo lo que se me permite."

Y con eso, desconecté. No quise saber más de muertes anunciadas hasta que una noche soñé con una amiga mía que no me dejaba evadirla. Es más, vestida con un traje sucio de seda y tul, se balanceaba sentada inexplicablemente sobre el manubrio de una antigua bicicleta que yo pedaleaba esforzado cuesta arriba mientras ella se fumaba un cigarrillo tranquilamente como para decirme: veme.

La mañana siguiente desperté desconcertado. Como de costumbre me preparé para otro día de trabajo pandémico desde la mesa del comedor repleto de papeles, bolígrafos y restos de dulces. Me serví mi taza de café y me senté ante la computadora. Pero no me acordé hasta que me llamó mi hermano para avisarme que mi papá acababa de fallecer: aquel traje sucio de seda y tul era un traje de novia.

17 de agosto de 2020

Ayúdame por favor


1.
Si hay algo que he aprendido del estudio del karma es a identificar las mentiras de quienes se prestan a la fatalidad como pretexto para responsabilizar al prójimo de sus desgracias, menos a aceptar sus culpas como entendimiento de depuración de pecados (ojo con la hipocresía judeocristiana: pecados).

Lo anterior lo señalo porque precisamente el sistema de esclavitud llamado karma cree que puede engañarme con correos titulados “Ayúdame por favor”, a los que yo debería responder como parte mi recién descubierto sobre un falso desino, entendiéndose falazmente que mis dones son una maldición a la que debo dar salida sacando al ser humano de las consecuencias de sus decisiones.

2.
Así, “Ayúdame por favor”, como asunto de correos electrónicos que recibo, es para mí sinónimo de trampa, problemas, acoso, hostigamiento, exigencia y persecución, pues conlleva las siguientes circunstancias:

a. en términos de psicopatía me advierte peligro,
b. no hay variación ni estadísticas: a las pocas horas de recibir la primera petición, entra otro correo exigiendo confirmación de recibido,
c. después llega una reclamación de respuesta,
d. hablamos de personas que viven en diferentes países, con diversos horarios, a quienes no importa si la diferencia entre el suyo y el mío son dos horas, para el caso de américa, o siete para europa,
e. en menos de 24 horas el mensaje incluye más reclamos reivindicando soluciones y/o quejas ante mi silencio.

Ante un mensaje con el asunto “Ayúdame por favor” señalaba al consultante que necesitaba información sobre la situación planteada, marcando que atender un problema llevaba tiempo e implicaba hacer consultas espirituales, detalles que siempre me negaban con el argumento de que para eso “soy vidente y todo debo saberlo”.

Curiosamente NUNCA preguntaban por el costo de mis servicios, que si bien todos saben que no cobro por responder mails, por lo menos se esperaría un poco de diplomacia (hipocresía, pues) en ese sentido.

3.
Mas los autores del “Ayúdame por favor” no se limitaban a reclamar: exigían mi número de teléfono para contarme el problema, ya que les cansaría escribírmelo vía mensaje, pedido al que tras negarme argumentando que a nadie le resultaba “rentable” estar hasta altas horas de la madrugada en conversaciones telefónicas, dio como resultado desde desprecio hasta amenazas de muerte (pese a llegar recomendados por grandes amigos).

Así, ya sea porque mis actividades sociales, familiares, salud o laborales no me daban tiempo de consultar mi mail; por la premura que exigían los demandantes, o porque me negaba a dar mi número de teléfono, todos reaccionaban igual: pasaban de “pedir” a advertir, despreciar, maldecir, insultar y de llegar hasta la puerta de mi casa para meter un par de balazos en mi cabeza.

4.
En facebook las cosas no variaban mucho: llegaba la solicitud de amistad, uno o dos likes a mis publicaciones y luego el contacto vía messenger con saludos, adulaciones, conversaciones superfluas, a veces planteamiento de un problema, pero de inmediato la solicitud de mi número telefónico y de nuevo, ante mi negativa la advertencia, el desprecio, la maldiciones, los insultos y las prometidas balas.

5.
Esto me hizo recordar, a su vez, la plática que tuve con mi padrino Curandero hace muchos años, sobre la actitud de algunos de sus aprendices:

– ¿te has dado cuenta que apenas y llegamos al templo mi esposa y yo, tus ahijados nos ven con desprecio y se salen del Sagrario?
– no – mintió como era su estilo – pero pondré más atención – prometió.
– en realidad no creas que nos importa que lo hagan – señalé – ni mucho menos los motivos…
– es envidia – me interrumpió – ustedes son mis ahijados más adelantados…
– … el tema es que no entiendo – lo ignoré a su vez – ¿qué no se supone que estamos aquí para ser mejores personas, en lugar de comportarnos como aquellos que le joden la vida a tus pacientes, mezquindades que son el motivo por que vienen a verte?

Esto a su vez me ha hecho recordar cómo una de mis más grandes virtudes (sí, es malo que uno las señale, pero humildemente lo haré para fines ilustrativos), como lo es mi infinita paciencia, ha terminado por agotarse y tras largos años de borrascosa amistad he optado por el silencio ante mujeres y hombres que no cumplieron con su promesa de amor eterno… y respeto.

6.
Podría transcribir los textos reclamatorios, incluyendo desde los insultos hasta los nombres y/o mails de sus autores, mas sería darle importancia a gente despreciable que más que soluciones, busca llamar la atención ante su anodina existencia… o que en términos de karma se merece lo que les sucede.

Así, lo anterior mejor me lo quedo como una serie de aprendizajes más de su servidor:

a. no todo lo que brilla es oro,
b. cada quién sus karmas,
c. no siempre lo malo es injusto,
d. nunca escupas al cielo.

Eso sí, desde la última amenaza, hace un par de meses, en cuanto llegaba un mail a mi bandeja de entrada con el asunto “Ayúdame por favor”, me queda claro que es una trampa y quien escribe un mentiroso, así que ya no me tomo la molestia de leerlo: de inmediato lo borro.

21 de julio de 2017

Participación en la Expobrujas: Diosas olvidadas o amantes del diablo?

Atendiendo a la invitación de mi amigo Cutberto Enríquez y al apoyo de Voodoo Girl (Vianka Mildred), daré una plática sobre brujería y temas afines en la “Expobrujas: Diosas olvidadas o amantes del diablo?”, el sábado 29 de julio a las 6 pm, en la Fundación Fertilizando el Esfuerzo A.C., ubicada en Av. Revolución 1734, Álvaro Obregón, CP: 01000, CDMX (cerca de la estación del metrobus La Bombilla) teléfono: 5616 0254.

Sobre el proyecto, ExpoBrujas se define como una exposición artística y cultural enfocada al esclarecimiento, análisis y explicación del fenómeno histórico, social y cultural de la brujería.

A partir de elementos culturales, fenómenos sociales y elementos históricos, reconstruimos y explicamos la evolución y faceta de la brujería a través del tiempo y las culturas.

La exposición se compone de 13 puntos donde se muestra una colección de más de 400 objetos relacionados con el ejercicio de la magia y la brujería y su manifestación artística o social.

Nos diferenciamos de otras propuestas, al ser una colección seria, que contiene elementos antropológicos, además de que los integrantes del proyecto son investigadores especialistas en el tema (historiadores, antropólogos y arqueólogos).


La presente exposición tiene como  fin  dos grandes objetivos:

· Presentar las formas y características del fenómeno cultural conocido como brujería a través del tiempo y el espacio.

· La concientización del tema ante el público en general para que una vez finalizado el recorrido pueda tomar una decisión basada en  elementos antropológicos y evite  la toma de decisiones en base a la ignorancia y la especulación.

Todo esto respetando las creencia personales y sin demeritar o acentuar el valor de dichas creencias y prácticas, sino desde un punto de vista neutral, antropológico e histórico. Así como evitando las situaciones relacionadas a la política, y centrándonos en el puro aspecto cultural.

Sin embargo no hay mejor forma de conocer algo que viviéndolo, y es a través de una experiencia en el mundo de la magia, una historia personal, que buscamos extraer y experimentar de forma masiva un viaje por el mundo de la brujería. Un viaje por el camino izquierdo.

Esperamos que al finalizar podamos entender y entendernos mejor en ese apartado tan fabulosos que tiene el ser humano que es el pensamiento mágico y la vida mágico-religiosa.

Recomiendo ampliamente llegar unas horas antes de la plática para que disfruten de tan interesante exposición. Para conocer detalles sobre precios, horarios y actividades pueden visitar: 

 www.facebook.com/VoodooGirlFans 
www.expobrujas.com 
www.facebook.com/ExpoBrujas