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16 de julio de 2019

Ibeyis sin Jimaguas



1.
La penúltima vez que estuve en casa de mi padrino fue porque pretendía que le pariera Ibeyis a su tercera esposa, aunque yo no quería seguir involucrándome en su mezquina manera de practicar la religión (ni en su patético modo de vida), me debatí durante semanas en si debía negarme.

El posible paritorio no significaba que dejaran de cumplirse las formas que él mismo impuso en su Ilé, así que acepté y acordamos vernos un jueves para dar coco a mis Jimaguas y que ellos decidieran si serían entregados, pero mi inquietud se acercaba al disgusto: mi esposa y yo teníamos un pie fuera de esa casa religiosa y apadrinarla implicaría retrasar lo que ya era inminente.

Conversando con un amigo Babalowo compartí mi molestia y propuso una solución práctica: dejarlo todo en manos de los Ibeyis, para lo cual debía hablar con ellos y pedirles que tomaran la decisión correcta.

2.
El jueves en la tarde llamó a mi celular un ahijado de mi padrino.

- ¿ya te enteraste? – preguntó con el tono insidioso que usaba para compartir una indiscreción.
- no sé de qué hablas: estoy en mi trabajo…
- metieron a la cárcel a un hijo del padrino – soltó con cizaña.
- ¿¡cómo!? – exclamé…
- a P – se refirió al que había tenido con su primera esposa – lo acusan de robar herramientas de una ferretería.
- ¿y…?
- el padrino se fue a la delegación de policía para saber cómo está el asunto y si puede hacer algo - informó…
- vaya – dije – y nosotros quedamos de vernos en la noche…
- los ahijados a los que les avisé van a ir a la comisaría – presumió.
- iré a ver a la madrina para hacer una consulta con los Ibeyis – solté – igual y todo se arregla y coincidimos allá.
- como quieras – dijo indignado por mi falta de solidaridad: aquello cambió el panorama y sentí que sería para bien. Avisé a mi esposa que iría solo.

3.
Al llegar al Ilé la madrina me abrió la puerta con cara de pocos amigos.

- ¿ya supiste? – preguntó mientras cruzábamos el patio y yo la seguía cargando en cada mano las soperitas de los Ibeyis.
- sí…
- hazme el jodido favor: “tu padrino” en vez de estar aquí atendiendo su casa religiosa anda remediando los problemas del vago ese…
- qué te puedo decir? – dije entrando a la habitación donde trabajan religión, dejé mis soperitas frente a Eleggua, di tres golpes en el suelo y nos sentamos a platicar.
- pensé que ya habrían regresado – traté de regresar al tema religioso tras varios minutos de hablar banalidades.
- llamó antes de que llegaras… dijo que trataría de hablar con el juez: el vago jura que no llevaban herramientas cuando los vieron salir.
- ¿“los vieron”? – inquirí.
- sí, el vago y su primo – se quejó.
- ¿pero y las herramientas? – pregunté.
- no las tenían – desairó – ya sabes: los rateros son buenos magos…

Sonó el teléfono, ella contestó, gruñó varios “jum” y antes de terminar avisó que yo estaba ahí para darle obi a los Jimaguas, soltó otro “jum” y colgó de la mala gana.

- va para largo – se quejó – dejaremos la consulta para otro día…
- yo puedo tirar coco – ofrecí al tomar su ausencia como buena señal.
- ándale – dijo con rebelde jactancia – también somos Santeros y podemos trabajar religión aunque no esté “el padrino”.

Me levanté, tomé mis soperitas, las coloqué en medio de la habitación mientras ella buscaba una vela, yo tomaba las rodajas de coco que estaban en una jícara y las colocaba frente a los Ibeyis y moyugaba.

- ¿Taewo y Kainde reciben a F para hacerles una consulta? – pregunté y respondieron con eyeife.
- su hija aquí presente – puse las rodajas en su lerí - quiere saber si debe recibirlos para mejorar su vida - dieron eyeife y dibujaron una línea recta apuntando hacia Eleggua.
- ¿yo puedo “parírselos”? – arrojaron oyekun y formaron un rectángulo, provocando que ella palideciera.
- ¿con ese oyekun habla Eggun? – interrogué para desechar opciones a tan temida tirada por los Santeros: dieron okana – no es el muerto – la tranquilicé: hablaba Orunla e hice referencia al rectángulo…
- déjame indagar – le advertí - ¿no quieren que yo haga el paritorio porque podría perjudicar mi salud? – cuestioné, dieron eyeife y se formó un cuadrado – sí, es por eso… y lo advierte Obatala.
- ni modo – contestó la madrina confundida – no te preocupes.
- cerraré la consulta – avisé - ¿Taewo y Kainde ustedes etó? – repitieron okana y las vistas formaron una onda: F palideció de nuevo.
- ¿y ahora?
- ¿oti, oñi y epo? – ofrecí y repitieron okana formando otra onda – no quieren atención y está hablando Yemaya.
- ¿entonces? – interrogó más asustada.
- ¿tienen consejo para su hija? – dieron eyeife y otra onda… cavilé sobre el diagrama cuando sonó el teléfono: F sabía que no debía moverse, más el timbre lo aclaró y pregunté - ¿la sugerencia es que F debe aceptar a P? – dieron eyeife con una flecha.
- ¿qué significa? – interrogó la madrina.
- avisa Yemaya que debes querer a P como si fuera tu hijo, pues en caso de tratarlo mal Ochosí te hará ver tu suerte.
- bien – contestó con una mueca de disgusto.
- ¿Taewo y Kainde con el consejo dado ustedes etó? – y dieron un alafia formando otra línea recta pero apuntando hacia la calle.
- ¿y ahora? - interrogó F sin ocultar su fastidio.
- no mucho – coloqué las rodajas frente a los Jimaguas – sólo que si no cambias vas a perderlo todo – y ella gruñó.

4.
Al siguiente día llamé por teléfono a casa de mi padrino para saber qué había sucedido con su hijo. F tomó la llamada.

- ya todo se arregló - contestó secamente.
- ¿dijo algo de la consulta con Ibeyis? – inquirí.
- que estaba bien – siguió con su parquedad.

Un par de frases más y colgamos: quién iba a decir que días después Oggun mentiría absurdamente en una consulta y ello le daría a mi padrino pretexto para tratar de matarnos con brujería.

14 de marzo de 2019

Un perro para Oggun



1.
Un viernes de octubre mi padrino de Mano de Orunla pidió lo acompañara al templo de una vieja Curandera por si le surgía alguna inquietud de las obras que se le harían: siendo también Curandero podría aclararle sus dudas con facilidad.

Así que ahí estábamos, prestos para hacer las obras que limpiaran su Templo Espiritual de brujerías y obstáculos que le había plantado su hermano, otro Curandero que se consumía de envidia por el éxito de su hermana.

Llegamos al mismo tiempo que AR, otro ahijado, a quien se había enviado al Mercado de Sonora a comprar cascarilla, pólvora, dos gallos colorados, oti, oñi, epo, habanos y un cachorro, además de recoger el Eleggua y el caldero de Oggun de mi padrino.

Al tiempo que AR bajaba el material, se me encomendó dibujar una patipemba con Zarabanda a la entrada del Templo: primero con cascarilla y luego la calqué con fula y esperé a que cortara una llamada para que la revisara. Aprobada, solicitó agregara una flecha de doble punta en la parte superior y una ñoca envolviéndola, luego me pidió encenderla de espaldas.

Terminamos, el Babalowo me llevó aparte, explicó los símbolos extra y ordenó entráramos al Templo, señaló unas sillas y se fue con la Curandera al Santuario (supuse), donde se encerraron durante casi una hora.

Mientras esperábamos, AR organizó el material con la exactitud que exigía mi padrino. Pasados unos minutos un gemido del cachorro llamó su atención: soltó un lastimero “pobrecito”, abrió la caja, lo sacó, lo colocó entre sus brazos (¡era café y los perros de Oggun son negros!) y comenzó a mecerlo, quizá como entrenamiento de lo que serán sus hijos, porque si hay algo que hacen los mexicanos es tratar a los canes igual que a los humanos, incluso a veces mejor.

2.
AR coronó Santo a punta de asaltos cometidos en su tiempo libre como representante de la ley (quizá por ello me incomodaba): era hijo de Oggun, alto, fornido y con grandes manos que le fueron de utilidad trabajando como agente secreto de la policía política; su rostro inspiraba miedo, pero en contraparte tenía una cursi debilidad por los perros.

3.
Esa noche asumió una actitud tan patética que me puse a tontear con mi celular tratando de ignorar el placer que le provocaba que el cachorro le relamiera las manos, ni oír el tono lelo con el que le hablaba ni ver cuando le dio agua en un vaso que previo lavó a conciencia. Lo peor: cuando lo puso en el suelo se tumbó a su lado a imitar sus volteretas, incluyendo las veces que exigió mi atención con un “mira”, “fíjate” o “ve”, para certificar las estupideces que ambos animales hacían.

– a darle – ordenó mi padrino al volver y la primera parte de las obras me las encomendó: sarayeyé a la Curandera, él ofrendó los gallos (para eso era precavido: sabía que de hacerlo nosotros lo acusáramos con Elaggua de sus tropelías) y AR mantuvo su actitud ñoña hasta que el perro, aburrido de sus idioteces, se durmió en sus brazos.

Ya atendido le dio obi, respondió con Eyeife y le encendió una vela, tras lo cual pidió a AR preparara al cachorro (siendo cuatro platas implicaba sopletearlo con aguardiente y preparar un triángulo de coco con pimienta y corojo): el frío del otí lo sobresaltó, recibió en el hocico el coco y al instante lo escupió, así que mi padrino lo regañó por no apretárselo y ordenó meterle otro trozo.

Prensado el hocico, hundiendo el pulgar en el cogote para que no lo tragara e inmovilizando sus 4 patas, AR lo suspendió sobre el caldero de Oggun, mi padrino tomó su cuchillo, rezó, hundió con destreza la punta en la vena yugular externa, el perro lanzó un quejido, comenzó a forcejear, respirando con dificultad y conforme la sangre caía sobre palos, tierras y otás, su lucha fue aflojando hasta quedar inmóvil: durante todo el proceso AR lloró.

Al terminar el Babalowo le arrebató al perro, lo puso en el suelo, le cercenó la cabeza de un tajo, le puso sal y corojo por donde la cortó, la chupó y la metió al caldero, abrió el cuerpo en canal también con un solo corte, lo dejó al frente y encendió otra vela. Tras sazonarlo tiró coco y Oggun dio Okana, preguntó si con multa para AR eto y cantó Alafia.

Quedamos en silencio, viendo las velas consumirse lentamente, hasta que mi padrino dio por terminadas las obras. Recogimos y limpiamos mientras echaba los gallos y el perro en una bolsa (obvio, sin la cabeza), se despidió de la Curandera, recibió el pago, prometió que en tres días iría alguien a recoger su caldero, tomó a su Eleggua y salimos del templo.

4.
– ¿te pones a chillar mientras le damos de comer a Oggun? – le gritó ya en la calle.
– mire padrino… – quiso justificarse, más no lo dejó hablar.
– no puedes cuestionar la ofrenda que pidió el propio Orisha para salvar la vida de la Curandera…
– es que los perritos… – insistió, pero lo interrumpió.
– perritos pura mierda – gritó – puedes provocar que Oggun nos cargue con un osogbo de la chingada por andar haciendo esas pendejadas – y agregó furioso – por si no fuera suficiente, trajiste un perro café, cabrón, ¡color café!...
– pero… – insistió en defenderse, mas no se le permitió.
– …¡a Oggun se le inmolan perros negros… agradece que lo recibió de ese color! – vociferó – te suspendo 3 meses: no te paras en mi Ilé, te prohíbo trabajar religión y cuando se cumplan me buscas para que le pagues un chivo a Eleggua y dos perros negros a Oggun que tú mismo le vas a sacrificar – arrojó la bolsa a sus pies, le exigió tirar su contenido en cuatro esquinas, dio vuelta y subió a su coche.

AR buscó mi mirada, sonó el claxon, le espeté un “pendejo” y subí al auto.

13 de mayo de 2018

Cómo lavarse la mano religiosa del padrino


para liliana rojas

1.
Todo iniciado en Osha e Ifa ha sentido en algún momento de su vida un sentimiento de orfandad cuando una diferencia con su padrino deja entrever un rompimiento entre ellos, lo que implicaría un alejamiento de la casa religiosa que vio nacer sus iniciaciones.

Ante el posible desamparo la mayoría opta por someterse a caprichos, arbitrariedades y hasta abusos sexuales, pues los padrinos “tienen el poder concedido por los Orishas” para salvar su vida o destruirla; otros ser sujetos a multas, majaderías, amenazas, prohibiciones y chantajes que sólo “se levantarán” hasta que el ahijado regresa a humillarse, entregue ofrendas a la corte africana del padrino, organice una comida en desagravio o pague por pretextos poco claros.

Hay otros “castigos”, pero el que más genera terror es cuando el ahijado es expulsado, se le recogen sus atributos religiosos, se le niega su Itá, queda sin opción a regresar pese a los ruegos y las lágrimas, se le prohíbe trabajar religión, se le cierran sus caminos (con brujerías y maldiciones) y se le hunde en la miseria.

Finalmente, los pocos asumen con sabiduría que llegó el momento de partir para adquirir nuevo aprendizaje, forjarse como religioso en otras condiciones, defender su dignidad y se alejan sin mayores dramas.

2.
Para el ahijado expulsado, al siguiente día apenas y se despierta lo domina no solo un sentimiento de desgracia, sino también de miedo pues sabe que pende sobre su cabeza la represalia del padrino, quien ha comenzado a azuzar a los Orishas para ejecutar una de las venganzas más estúpidas de todas las religiones paganas que existen en el mundo.

Ese miedo lleva a cometer errores que lejos de proteger su vida y continuar con su evolución espiritual, provocan mayores problemas si busca un nuevo padrino con actitud desesperada.

3.
Qué es un padrino en la Osha? es un ser humano (corriente y bastante común), que tras recibir las consagraciones pertinentes está en posición de realizar iniciaciones, dar consejos, entregar atributos y guiar a una persona en el camino de la evolución espiritual, y si bien como sacerdote puede realizar consultas y determinar obras para pacientes, aquellos que se miren con él no se convierten en sus ahijados.

Lo anterior se debe considerar al buscar un nuevo Ilé, pues no es lo mismo encontrar quién le siga atendiendo y se convierta en su padrino, que solicitar la entrega de un atributo o una iniciación, sin que se establezca una relación padrino-ahijado.

Está claro que al momento de la búsqueda se debe observar cómo el posible padrino atiende a sus ahijados, familia y pacientes, pues de esa misma manera los tratará: si algo no les convence sigan buscando y pidan a sus Orishas les lleve por el camino adecuado.

Y qué pasa con las maldiciones, obstáculos y brujerías que lanza el padrino contra el ahijado? mucho o poco, dependiendo de la experiencia del que vaya a ser su guía, pues antes de recibir al nuevo discípulo debe lavar la mano religiosa del viejo padrino.

4.
Tratándose de Aleyos: si un Aleyo enfrenta la negativa a entregársele el Itá, se le ponen trabas y se le hunde en la miseria, su nuevo Babalowo deberá lavar atributos y bañarlo con omiero, hacerle un rompimiento, darles de comer cuatro patas compartiéndolos con los suyos, sustituir Elekes e Idefá, realizarle una consulta al pie de Orunla y rogar su cabeza.

Es importante que NUNCA les digan (como requisito para ser aceptarlos en otro Ilé), que su Mano de Orunla está mal hecha, ni que debe repetirse ni parirles nuevos atributos por que los anteriores “no sirven”.

Al abordar el tema de la falta del Itá del Aleyo, el Babalowo debe hacer consulta ante Orunla planteando la situación del recién llegado para saber si está dispuesto a repetir los signos (se necesita gran pericia religiosa para esto, así que quien no la tenga ni lo intente), en caso contrario se sacarán nuevos oddus, los cuales si bien no sustituyen al Itá original, servirán de referencia y guía para el nuevo ahijado. Una vez realizada la “limpia de la mano del padrino”, todas las prohibiciones (y brujerías) decretada quedarán obsoletas.

Cuando se trata de ahijados que no encuentran casa religiosa que los cobije, se debe tener paciencia y para evitar que el expadrino le joda la vida, se pueden realizar estas obras para quitarse su mano de encima:

- deberá darse 7 baños con hierbas abre camino, espanta muerto y quita maldición y uno más con hierbabuena; si el caso lo amerita se dará tres baños con sal del mar muerto (es de color rosa), el cual se prepara con tres puños dentro de una cubeta con agua tibia.
- dejará de usar los elekes y manillas entregados en el anterior Ilé.
- para el caso del idefá se lo quitará explicando a Orunla el motivo y lo dejará en un bosque sin que se pierda ninguna de sus cuentas (si no desea deshacerse de él lo colocará ante su soperita de Orunmila y con dos velas dará la queja de lo que le hacen y hará la petición de conseguir nuevo padrino).
- si sus atributos fueron incautados, encenderá dos velas: invocará a Orunmila en un rincón limpio y tranquilo de su casa y explicará lo sucedido pidiendo le abra camino para llegar a un nuevo Ilé.
- si los conservó hará lo mismo con el idefá, pero lo colocará ante su soperita de Orunmila y con dos velas dará la queja de lo que le hacen y hará la petición de conseguir nuevo padrino.
- para que el guía deje de molestar: se buscará a un Santero, le pedirá permiso de hablar ante la sopera del Orisha tutelar de su expadrino y le dará cuenta de las mentiras con las que le volteó a los Orishas (se podrá quejar sin mentir ni exagerar ni pedirá algo malo en contra, de manera que el Orisha limpie los caminos y haga justicia).

Conseguido el padrino: la nueva entrega de los Guerreros deberá hacerse como ya se comentó al inicio de este inciso: compartiendo los animales con el Ifa de su nuevo padrino, se tomará nota de los signos que arrojen y comentarlos con él quedando claro que no van a sustituir el Itá original.

5.
Tratándose de Santeros: si se piensa abandonar la casa religiosa  y el padrino tiene sus atributos religiosos, búsquese cualquier pretexto para recuperarlos: el que nunca falla es avisar que desea llevarlos a su casa para que donde vive se “impregne” de la energía de los Orishas: no se coja pleito directo si antes no los ha recuperado. Una vez libre, tómese las cosas con calma para dar su siguiente paso en la religión.

Si las soperas le fueron decomisadas, su nueva entrega deberá realizarse durante una coronación de Osha de su mismo Orisha tutelar, se deberá tomar nota de los signos que arrojen y tratarlos con su nuevo padrino quedando claro que no van a sustituir el Itá.

Cuando en el extremo no encuentran casa que los cobije, se debe tener paciencia y para evitar que el expadrino le joda la vida, más ante cualquier inquietud se pueden realizar estas obras:

- deberá darse 7 baños con hierbas abre camino, espanta muerto y quita maldición y uno más con hierbabuena; si el caso lo amerita se dará tres baños con sal del mar muerto.
- dejará de usar los elekes, manillas, ildés, aketes, amuletos y cualquier atributo entregados en el anterior Ilé.
- para el caso del Idefá (si fue entregado en la misma casa religiosa), podrá quitárselo tras explicarle a Orunla por qué lo hace y lo colocará ante su soperita de Orunmila y con dos velas hará la petición; si le fue entregado en otro Ilé, podrá conservarlo sin problema.
- para evitar que el expadrino lo mortifique: si no conservó sus atributos se buscará a un Santero, le pedirá permiso de hablar ante la sopera del Orisha tutelar de su expadrino y le dará cuenta de sus desdichas y las mentiras con las que le volteó a los Orishas (se podrá quejar sin mentir ni exagerar ni pedirá venganza, de manera que el Orisha limpie caminos y haga justicia); si los conservó, hágase lo mimo con la sopera que corresponde al Orisha tutelar de su padrino: denle la queja.
- si conservó sus atributos y no encuentra nueva casa religiosa, él podrá lavarlos con omiero y esperar a encontrar un Ilé.
- si cuenta con sus atributos su nuevo padrino deberá lavarlos y bañarlo con omiero, hacerle un rompimiento, darles de comer cuatro patas compartiéndolos con los suyos, sustituir Elekes e Idefá, rogar su cabeza y realizarle una consulta al pie de su Orisha tutelar.

Si no desea tener padrino, pedirá a un Babalowo lave la mano religiosa del padrino, aclarando que no busca tener un nuevo guía, pero esto lo hará sólo si sabe ya consultar con obi y diloggun para que él mismo pueda resolverse cualquier problema.

6.
Ya lo he dicho: no se puede vivir con miedo dentro en la religión, los Orishas no son vengativos ni mezquinos como los humanos, y los padrinos no tienen derecho a comportarse como matones: deben ser honestos, servir de guías y recordar que también van al baño y cagan.

Si el ahijado opta por hundirse en la ansiedad y acepta la extorsión de dar una comida o dinero, tiene oportunidad de acusarlo cuando se ofrezca el pago exigido y el indignado padrino ordene pagarle a sus Santos. En el extremo, búsquese la manera de convencerlo de ofrendarle un 4 patas a su Orisha tutelar y aprovéchese para acusarlo de ser un canalla (insisto en advertir que en esta opción jamás deberán contarse mentiras) y no vuelvan a pararse por ahí.

9 de febrero de 2013

Mi vida en la Santería 3: Ozaín "te salvará la vida"


1. Un viernes por la noche

- … pero pueden empezar sin nosotros - le dije mientras terminaba de estacionar mi auto, dando a entender que nuestra presencia no era necesaria pero insinuando a su vez que podríamos no llegar…
- Nooooo!!!! – fue su alarmada respuesta -  yo quiero que ustedes estén ahí…
- Bien, entonces te pido que tengas paciencia y que les avises a los Babalowos que llegaremos en cuanto podamos – le respondí a manera de venganza…

Terminamos la llamada…

Entré a mi casa, me serví un vaso de refresco y al dar el primer trago mi celular sonó de nuevo…

- Qué pasó camarada? – escuché decir al Babalowo X – ya estamos acá…
 - Bien, es cosa de que podamos llegar, porque el tráfico está del carajo – le avisé sin especificarle que aún estaba en mi casa en espera de que mi esposa llegara del trabajo… ni que mientras estaba disfrutando de mi bebida…
- Acá los esperamos – avisó bastante animado…

Yo corté la llamada…

Después de vaso y medio más de refresco llegó mi esposa, le ofrecí también de beber y platicamos un rato hasta que le dije que era la hora de irnos a trabajar Santería… pero por el tono en que lo dije me miró y dijo:

- Si no quieres ir, no vamos…
- Claro que iremos – le respondí – quiero ver la cara que ponen esos cabrones cuando los mande a la chingada…

2. Un sábado al medio día, dos semanas antes

Saboreaba tranquilamente el primer trago de un “charro negro” (exquisita combinación de tequila quemado con sal, limón y mezclado con refresco de cola), mientras leía... mi esposa había salido de compras y yo me “relajaba” a ritmo de Blue Oyster Cult… en eso sonó el teléfono de casa, vi el número y no lo reconocí, por lo que decidí no tomar la llamada, pero mi muerto me dijo “es para ti”, así que levanté la bocina…

- Padrino, ayúdame por favor, estoy que me muero de miedo…

Al principio dudé, pero finalmente reconocí la voz de mi ahijado/ahijada que llamaba desde Mexicali…

- Y ahora? – le dije estirándome para paliar mi flojera sabatina…
- Es que fui al tocador y al momento de subirme el pantalón, se atoró mi eleke de Orunla y se rompió y el Babalowo X siempre me dijo que cuando eso pasa se advierte de peligro de muerte…
- Anda la cosa – le dije sin poder llegar al segundo trago a mi “charro negro” – y luego?…
- Pues que tengo mucho miedo…
- Y entonces? – agregué…
- Tú dime qué hacemos? – agregó mi ahijado/ahijada con el pánico hasta el tope de sus uñas…
- Dame unos 30 minutos y vuélveme a marcar – le dije, pero tras reflexionar unos instantes, agregué – en dónde estás?
- En mi oficina – gritó de tal modo que alejé el auricular de mi oído…
- Dame 30 minutos… no salgas de ahí…

Colgamos…

Yo miré con melancolía mi “charro negro”, pero por aquel entonces todavía pensaba erróneamente que la religión y los ahijados estaban antes que todo, así que marqué al celular del Babalowo X para pedirle su opinión, pero me dio tono ocupado… me metí a la ducha, después de salir me vestí de blanco, me puse frente a la Bóveda espiritual y me hice despojo, marqué de nuevo pero el teléfono marcó una vez más ocupado, así que dudé entre el Diloggun y el Obi… abrí un coco, saqué unas vistas y pregunté a Eshu si me recibía para hacer una consulta y respondió con un eyeife…

Hice varias preguntas, interpreté con facilidad unas, otras que me generaron dudas las consulte con un tratado sobre la tirada de Obi y finalmente llegué a una conclusión junto con algunas obras… sé que no era lo apropiado tratándose de Orunmila, pero era lo que había a la mano… mientras… pero ya habían pasado más de 30 minutos y mi teléfono de casa seguía sin sonar…

Regresé para continuar con mi lectura y mirando mi “charro negro” de reojo… nomás viéndolo… marqué de nuevo el número del Babalowo X y el resultado fue el mismo: ocupado, marque finalmente a su casa y nadie contestó… tiempo después me puse hacer la comida, regresó mi esposa, comimos y ya en la sobre mesa, unas 2 horas después, sonó el teléfono…

- Hablé con el Babalowo X – escuché que me soltaba a bocajarro mi ahijado/ahijada -  ya me sacó unos signos por teléfono y me dijo “…” y que “bla, bla, bla”…

Escuché con paciencia mientras comparaba lo que decía con lo que yo había determinado con el coco: nada parecido… pero mi ahijado/ahijada gritaba y lloraba hasta que finalmente me recitó los ebboses marcados… le pregunté por el plazo, qué cómo le haría viviendo al norte del país esquina con la frontera estadounidense (y nosotros en la capital-centro-del-país) y me detalló su plan para que el Babalowo X le salvara la vida, lo que por supuesto incluía venir hasta “acá” para, entre otras cosas, jurarse en Ozaín… 10 minutos después colgamos mientras yo me quedé en silencio…

- Y esa cara? – me preguntó mi esposa…
- Hemos perdido a nuestro ahijado/ahijada – procedí a explicarle lo que había sucedido un par de horas antes, y al final dije – no me molesta que se consulte con el Babalowo X, pero primero me habló a llorando, me pidió ayuda y al final ha terminado yendo a otro lado… cómo? si pertenece a nuestra casa? y si con X sólo tenemos una relación laboral???!!! – y agregué - ya no hay moral – y me reí…

Atributos de Orunla

3. Regresando al mismo Viernes por la noche

El tráfico para llegar al lugar acordado estuvo insufrible, pero finalmente llegamos alrededor de las 10 de la noche… en el camino mi esposa repitió eso de:

- Si no quieres ir para qué vamos?
- Para que quede claro que es la última vez que los veo… a todos – le dije no muy convencido, y sentencié – pero ya verás…

Me estacioné frente a la casa del Babalowo Z (viejo conocido, de aquí que ya conociera la ubicación de su Ilé), marqué el celular del Babalowo X y este salió a recibirnos… nos saludamos, entramos, nos vio nuestro ahijado/ahijada y de inmediato corrió hacia nosotros para abrazarnos con efusivo cariño: “el beso de Judas”, pensé…

Saludamos a otro Santero y al Babalowo Z, el cuál se veía bastante demacrado y apagado: parecía estar enfermo… una vez colocado nuestro ahijado/ahijada en la penitencia, el Babalowo X nos hizo un ademán para que saliéramos a la calle… lo seguimos y una vez afuera, soltó:

- Qué crees, camarada?... vi al Babalowo ABC*… me fue a buscar a mi casa después de tantos años de no vernos para pedirme que le ayudara con unas obras… así que me fui con él y “el trabajo” era darle de comer a su prenda de Ozaín para chingarse a “bla, bla, bla”, incluyendo al Babalowo Z y a tu otro padrino…

- Y eso nos incluye a nosotros? – le solté sin piedad…
- Sí, pero el de "ustedes" no entró – respondió al tiempo que me soltaba un cómplice guiño de ojo con una sonrisa…
Comentamos varias cosas más hasta que le pregunté por la salud del Babalowo Z, a lo que me respondió:
- No te digo que el Babalowo ABC se lo chingó también – repitió…
- Pero carajo: acaso no se da cuenta lo mal que se ve? – le pregunté ingenuamente? – ya debería haberse registrado al pie de Orunla – y agregué con sorna - o mínimo debió haber ido con un médico…
- Supongo que lo sabe – dijo a manera de excusa, pues él era el responsable indirecto de aquello y agregó con satisfacción – pero la próxima semana se va a Cuba, así que supongo que ahí le “brincará” que el Babalowo ABC se lo kimbó y ya veremos de a cómo les toca… yo estoy bien protegido: ya me fui a "lavar las manos", así que yo no pinto en el cuadro – y se rió… 
- Bueeeeh – dije en tono aburrido…
- Aaaahh pero ya sabes: el Babalowo Z va a Cuba también a hecharle un "ojito" a su novia: una Santera hija de... casada que insisite en venirse acá con él - pero ante mi indiferente silencio por la indiscreción, agregó usando un tono confidente – por cierto camarada: de lo que haremos con tu ahijado/ahijada luego te doy tu derecho…
- Cuál derecho? – pregunté tratando de ocultar mi indignación, pero en espera de que se explayara…
- Lo de tu derecho… lo que pasa es que dice que "no trae el dinero", pero que me lo dejará en… y ya de ahí te doy lo tuyo…

No respondí nada, pero mis dientes rechinaron por la rabia…

4. Ese viernes convirtiéndose en sábado

El Santero se asomó por la puerta y dijo que era la hora de empezar: todos entramos… se realizaron completos las obres que el Bablowo X le “determinó” a nuestro ahijado/ahijada por teléfono… yo me abstuve totalmente de participar – indignado - atrincherándome en un rincón y poniendo cara de “no-me-molesten”, aunque en algún momento mi esposa sí fue requerida…

Eso sí: cuando comenzó la parte más ruda del juramento, abrí la boca para regañar a mi ahijado/ahijada diciéndole que no se quejara, que era “por su bien” y que finalmente todo “era por alguna razón - y le dije burlón - además, acuérdate que con eso se supone que salvas tu vida"...

Representación de Oazín

Finalmente ya después de las 3 de la madrugada del sábado se dio por terminado todo…

Los Babalowos X y Z comentaron algunas cosas de los signos con los que cerraron las obras, mientras el Santero/Santera platicaba coquetamente animoso con nuestro ahijado/ahijada… yo me acerqué y avisé discretamente a mi esposa:

- Vámonos: no pienso ir a tirar nada a ninguna esquina de tu ahijado/ahijada a ningún puto lado, ni pienso llevarle a ningún pinche lugar donde se hospede, por más cerca que quede de nuestra casa…

Ella asintió…

Le dije al Babalowo X, al Z y al Santero que nos retirábamos y mañosamente solté en voz alta:

- Ustedes llevan a mi ahijado/ahijada, verdad?

El Babalowo X me miró con una especie de intento fulminante de mirada que en realidad no pasó de ser una sorpresa…

- Sí, claro – atinó a decir no muy convencido – no te preocupes…

Me acerqué al ahijado/ahijada y disimulando mi desprecio por su traición, le dije:

- No te preocupes: ellos te llevan - le regresé su abrazo de Judas y me despedí de todos, mi esposa también se despidió y salimos de la casa…

En el camino invité a mi esposa a cenar y mientras aplacábamos el hambre le solté un “no pienso volver a ver a estos cabrones”…

5. Varias semanas después

El teléfono de casa sonó insistentemente cierto sábado, mientras yo saboreaba el cuarto trago de un “charro negro”, escuchaba a Grateful Dead (con toda la jodida ironía del mundo) tocar su “Mexicali Blues”, y leía tranquilamente… no pensaba atender la llamada, pero el eternamente indiscreto de mi muerto insistía en que la tomara…

- Sí? – pregunté con esa odiosa palabra que la gente tanto detesta escuchar cuando llama a mi casa (y siempre que me reclaman su uso, les explico que decir “bueno” para contestar el teléfono es una pendejada y entonces les repito la consabida historia de por qué los mexicanos contestan con un “bueno” al teléfono, cuando en materia de sintaxis nada tiene de lógico y si de vulgar ignorancia)…

- Camarada – soltó efusivamente el Babalowo X – cómo están?
- Bien, aquí descansando, dime...
- Oye, antes que nada: tu ahijado/ahijada no nos dejó el derecho como dijo… pero ya me llamó y avisó que en unas semanas nos deposita… entonces luego te doy lo "tuyo"…
- No te preocupes – le respondí después de dudar en si recordarle su origen materno o si cortarle la llamada o si en esperar a verlo de nuevo para que cuando tratara de darme mi inmerecido "derecho” se lo pudiera aventar en la cara… opté por esto último…

6. Mi silencio

A mi ahijado/ahijada no volví a tomarle la llamada…

7. Miles de reencarnaciones después

Obviamente que al Babalowo X le dio una terrible, degenerada e infecciosa amnesia y nunca hizo el intento de recordar algo relacionado con algún "derecho" despositado desde Mexicali, lo que a su vez me impidió hecharle en cara que era un vulgar ladrón... y del Babalowo Z, por obvias razones, nunca supe nada más...

*Nota: el Babalowo ABC había sido "padrino de todos", incluyendo al Babalowo X, pero en su momento todos decidimos huir  de su casa religiosa al ver las porquerías que hacía con la religión para joderle la vida a los demás…