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28 de agosto de 2024

Gais, almas gemelas y fantasmas (3 y último)


10.
—¿Se han dado cuenta que todo en la vida se basa en complementos?
—¿Cómo es eso? — me preguntó.
—Para un “sí” existe el “no”… para la niñez la vejez, para el día la noche, para la luz la oscuridad, para lo nuevo lo viejo, para lo pequeño lo grande, para la lejanía la cercanía, para lo feo lo bonito, para la vida la muerte y quizá lo más obvio: para la nada el todo. No son contrarios, ni opuestos, ni antagónicos, ni inversos ni discordantes. Son complementos,
—…
—Iré al detalle con ejemplos concretos: para un frasco una tapa, para un tornillo una tuerca, para un árbol la tierra y para una mano un guante. También está la simbología que muchos usan para explicar lo mismo a través de la dualidad: el yin y yang. Todo lo que existe en el universo tiene una contraparte que finalmente permite ser uno. Volveré al ejemplo del frasco una tapa: en su conjunto forman un envase. ¿Me expliqué?
—Comprendo — dijo Arcelia.
—Ahora, entremos a lo enmarañado, pero sin perder de vista la palabra complemento. Se dice que antes de reencarnar el alma se divide en dos, naciendo una de sus mitades como hombre y la otra mujer…
—Ya dejé de entender — intervino Arcelia.
—… las almas gemelas son las que se complementan, y en la vida los únicos que lo pueden hacerlo son un hombre y una mujer. Los opuestos que se hacen uno. Ustedes no pueden ser almas gemelas porque NO son complemento ni opuesto ni nada de lo que ya expliqué: SON IGUALES, y para que lo entiendan recuerden sus clases en la escuela donde les explicaron los polos de los imanes. Como pareja podrían retroalimentarse a nivel sentimental, emocional, sexual, material, psicológico, físico y demás, pero nunca en el plano espiritual.
—¡¿Pero por qué?! — protestó Olivia.
—No me reclames a mi, sino a tu dios preferido, que fue quien lo estableció — se quedaron calladas y aproveché para mirar por la ventana: había dejado de llover y la gente había vuelto a las calles, curioso, en otros lados la vida era bella, sin traumas.
—…
—Hay otras versiones para eso de que el alma se divide en hombre y mujer al reencarnar, quizá menos moralistas, pero más complicadas, como la que dice que antes de que el alma renazca físicamente, se divide en dos, una parte viene a la tierra (hombre o mujer) y la otra se queda en el “cielo” (mujer u hombre), donde el encuentro de las almas gemelas se da cuando la parte masculina conoce a una parte femenina (o viceversa), siempre y cuando esas dos almas hayan tenido algún vínculo sentimental o espiritual en vidas anteriores. Así, la pareja en vida se hace una y las almas en el “cielo” también.
—Muy bonito, pero bastante complicado — reconoció Olivia.
—Un poco, pero ser “complemento” es el factor común en todas ellas.
—Eso es injusto — protestó Arcelia.
—Si vamos hablar de infamias citemos el genocidio que están haciendo los judíos contra los palestinos ante la diferencia de los miles de millones de habitantes que tiene el planeta.
—¿Eso qué tiene que ver con las almas gemelas? — cuestionó.
—Todo, si se trata de hablar de lo que consideras injusto.
—Cabrón — dijo.
—No me hables de infamias. Y deja de decirme cabrón — pedí.
—¡Cabrón! — repitió Arcelia.
—¡Ya, ya, ya! — la interrumpió Olivia gritando.
—Sí, ya me estoy aburriendo de esto. Creo que es hora de pedir la cuenta.
—¿Quieres que me hinque para que dejes de quejarte? — propuso Arcelia.
—Solo que dejes de agredirme y de paso me perdones por no ser moreno y no llevar encima collarcitos.
—Va, prometo cerrar la boca, pero termina de explicarnos.
—Espero lo hagas — le creí luego de que ignoró mi ironía — volvamos a que es injusto buscar al alma gemela entre los miles de millones de bestias que habitan este planeta y que son indiferentes ante los palestinos a quienes les han asesinado a toda su familia, pero se puede encontrar. Soy testigo. Eso nadie me lo puede discutir.
—…
—Ahora, la gente suele idealizar a las almas gemelas y piensan que al encontrarla vivirán una historia de amor saturada de miel y piloncillo vía intravenosa. Eso está alejado por completo de la realidad: hallar a tu complemento implica grandes compromisos.
—No entiendo — dijo Olivia.
—Involucra no cometer errores. Pocos saben que al entablar una relación con el alma gemela es para evolucionar juntos espiritualmente. Imagínate que la conoces, nadie te dice qué son complemento y le rompes el corazón o le haces cualquier idiotez que se te ocurra. Y ahí vas de nuevo a reencarnar hasta que coincidan una vez más, se reconozcan y se paguen sus respectivos karmas. Es complicado.
—Eso parece — aceptó Arcelia.
—Y hay muchos más temas.
—…
—Pero si se trata de poner las cosas claras, aunque ustedes no caigan en esa definición de almas gemelas, porque no se complementan, no quiere decir que no están enamoradas, así que dejen de hacer preguntas necias y disfruten su relación hasta donde puedan.
—¿A qué te refieres?, ¿no estaremos juntas para siempre? — cuestionó Olivia alarmada.
 
11.
Las observé usando mi videncia y me inspiraron ternura: aunque tendrían un carácter del carajo, sobre todo Arcelia, que hacía el papel de macho alfa, estaban enamoradas. Suspiré, busqué otra dosis de paciencia en el bolsillo y encontré que sólo me sobraba una. Más les valía aprovecharla.
 
—No debería decirlo, pero ustedes envejecerán juntas. A eso me refería cuando dije “disfruten su relación hasta donde puedan”, porque todos vamos a morir y eso será lo único que las va a separar.
—¿Pero será cuando seamos unas ancianas?, ¿a eso te refieres?, ¿falta mucho? — preguntó Olivia temerosa.
—Anjá… harto, un resto, mucho, bastante… falta un chingo.
—¡Gracias a Dios por ponerte en nuestro camino!
—Ya, ya… no hables de dios sino no sabes en realidad quién es.
—Entonces, como dices a veces en tu blog, gracias a tus demonios sumerios por ponerte en nuestro camino — dijo Arcelia emocionada.
—No los invoques, te aseguro que no te gustará conocerlos.
—aaah, y por cierto ¿qué dice el mundo espiritual sobre el origen de la homosexualidad? — cuestionó Arcelia con tono irónico.
—No tengo idea.
—¿Entonces cómo sabes por qué las gais no podemos ser almas gemelas y no conoces el origen espiritual de la homosexualidad?
—Porque no me interesa esa parte de la espiritualidad.
—Eso suena contradictorio
—¿Sabes qué es la metafísica?
—Claro
—¿Y la metafísica de las costumbres?
—No.
—Tú misma te has respondido.
—No entiendo.
—Hay temas del mundo espiritual que me interesan, los investigo y luego uso mi videncia para confirmarlos. Mi mejor amiga en el trabajo es lesbiana, mi mejor amigo fuera de la oficina es bisexual, el mejor amigo de mi esposa es gai y ninguno de ellos me ha preguntado por qué son así, así que no estoy obligado a investigarlo. Te puedo explicar por qué se da la bipolaridad, la depresión o la esquizofrenia, ya que han sido temas que afectan a personas que conozco, y, por lo mismo, los he averiguado.
—Deberías indagar todo lo que tiene que ver con la espiritualidad, lo sobrenatural y esas cosas, para que ayudes a la gente como lo estás haciendo con nosotras.
—¿Estás diciendo que un cardiólogo está obligado a saber sobre neurología y también de ortopedia?, ¿es otro de tus rencores hacia la vida?
—No, pero…
—Bien, chicas, si no tienen más preguntas sobre desencarnados o almas gemelas, me voy.
—Nosotras pagamos la cuenta — avisó Olivia.
—No.
—¡Sí! — advirtió.
—Ya, pues, dejemos la violencia de género.
—Te hago una última pregunta: ¿cuánto te debemos por consultarnos? — preguntó Arcelia.
—Mierda, cómo les encanta complicarme la vida. Regálenme un libro.
—Dame el título — pidió Arcelia poniéndose de pie.
—“Las guerras de Yavé”. Seguramente lo venden aquí.
—Eso suena a teología — dijo Olivia mientras Arcelia salía a buscarlo.
—Algo así… quiero saber si los argumentos que usa el autor para afirmar que dios no existe, se parecen a las pruebas que ya tengo.
—¿Es verdad lo de tus demonios sumerios?, ¿están contigo? — cuestionó.
—No seas indiscreta — avisé y le pregunté por el último libro que había leído.
—“Mujeres que corren con lobos”.
—Vaya…
—¿Es un mal libro? — cuestionó y le respondí levantando los hombros.
 
En ese momento Arcelia volvió con el texto y también con “Desgarradura” de Cioran. Pidió permiso para plasmar una dedicatoria en “Las guerras de Yavé”, luego Olivia también quiso escribir algo para mí.
 
—Déjame ver “Desgarradura” — pedí — así que editorial Planeta le robó la reedición a Tusquets — dije tras revisarlo — mira qué cabrones, como si al monopolio literario español le interesara la cultura.
 
Se lo regresé, Arcelia pagó la cuenta y salimos.
 
—Aunque no lo parezca, me da gusto iniciar una amistad contigo — dijo Arcelia en la puerta de la librería.
—Te prometo que haremos donaciones para ayudar a los refugiados palestinos — avisó Olivia.
—Perdón por mi mal carácter — ofreció a su vez Arcelia — aún es difícil ser lesbiana en este país.
 
Luego ambas me abrazaron, besaron exageradamente mis mejillas y cruzaron la avenida Álvaro Obregón tomadas de la mano. Se veían felices.
 
12.
—Anjaaá, “amistad”… racistas — dije en voz baja al hacer la parada a un taxi para volver a mi casa. 


21 de agosto de 2024

Gais, almas gemelas y fantasmas (2)


6.
—Mi padre murió hace tres meses de cáncer en los pulmones y he leído en tu blog que puedes dar luz a los fantasmas para que dejen de estar en el purgatorio…
—Van directo al limbo, un término incomprensible para muchos… y no son fantasmas, en estado etérico se les llama Desencarnados — la corregí.
bueno, que los iluminas para que sigan su camino, por lo cual haces una ceremonia donde necesitas el nombre completo, fecha, lugar de nacimiento y… — señaló Olivia.
—Yo nunca he escrito eso en mi blog, no con tanto detalle. Así que con eso me dejas claro que alguien les sugirió buscarme, porque el proceso lo he compartido con pocas personas.
—eeeh… sí, eres buen vidente. Lo reconozco, nos recomendó contigo…
—¡No digas su nombre! — la interrumpí.
—Oye… — quiso protestar Olivia.
—Ni se te ocurra comentar algo sobre esa persona.
—Sin problema — aceptó Arcelia.
—Se ve que te hizo encabronar bastante — aventuró Olivia.
—Yo diría que me desilusionó muchísimo, pero dejemos ese tema de lado si quieren que sigamos con la consulta.
 
7.
—Desde tu primer mail supe que, si bien me habías dado razones para vernos, no me las dijiste todas — dije mirando a Arcelia.
—¿Y por qué de todos modos aceptaste venir?
—Porque gente como ustedes me dan argumentos para escribir entradas en mi blog y compartir mis conocimientos. En lugar de hacer aburridos textos estilo académico, lo hago a través de anécdotas — dije y me reí — te confesaré que, antes de acceder a verme con alguien, también uso mi videncia para saber si las personas con quienes me reuniré son peligrosas.
—No entiendo — expuso Arcelia.
—Mejor.
—¿Vas a contar sobre nosotras en tu web? — cuestionó Olivia.
—Seguramente… — reí de nuevo — pero volvamos con tu padre.
—Sí, lo de sacarlo del limbo ese…
 
 
—No lo haré — me adelanté a cualquier cosa.
—¿Por qué?, te voy a pagar — protestó Olivia.
—Son tres argumentos los que te daré y ninguno tiene que ver con dinero, ¿cuál quieres oír?
—Todos — avisó.
—¿En orden de importancia? — cuestioné.
—Dilos todos — intervino Arcelia.
—Bien, pero debo aclarar que una respuesta lleva a la otra y la otra a la otra… y viceversa.
—Por favor — insistió Arcelia.
—La primera: yo no doy luz a los desencarnados, siempre acudo con quien sabe hacerlo, aunque en el proceso estoy obligado a ayudar, lo cual ya me tiene bastante harto; la segunda, ya no acepto lucificar a ningún espítiru por las razones que he expuesto en mi blog.
—Todo lo que dices suena contradictorio: tú lo haces, pero necesitas apoyo, y luego dices que ya no ayudas a nadie con esos temas, pero aquí estás, con nosotras, hablando sobre ese tema — se quejó Arcelia mientras Olivia comenzaba a gimotear.
—Entiéndeme, YO NO LO HAGO — alcé un poco la voz — solo ayudo en la ceremonia, pero deja de interrumpirme: si no termino de explicar no comprenderán nada. Y entonces viene la tercera respuesta y con eso le doy jaque mate a cualquier reclamo que me quieran hacer. Para iluminarle yo debí haber conocido al difunto. Es un requisito establecido por el mundo espiritual, no mío.
—Ayúdame, en las madrugadas me despierto y encuentro la luz de la recámara donde murió mi padre encendida. El departamento huele a tabaco y yo no fumo. Veo sombras. A veces oigo que me llama por mi nombre. Son señales de que me está pidiendo ayuda.
—Eso indica que ni estando muerto te va a dejar de fastidiar. Él te violó muchas veces cuando eras niña, por ello te hiciste lesbiana. Odias a los hombres, ¿por qué quieres mandarlo a la luz? — la cuestioné.
—¡Porque quiero cerrar ese ciclo de mi vida! — alzó la voz y dio un manotazo en la mesa — sí, lo detesto, maldito cochino, quiero dejar atrás lo que me hizo para vivir en paz con Arcelia.
 
Los tres nos quedamos en silencio. Ellas mirándome con expectativa y yo con la vista clavada en la azucarera. Era un buen dilema.
 
—Mierda — protesté, alcé la mano para llamar la atención de la mesera y demandé café. Ellas me imitaron.
 
—¿Es mucho lo que pido? — dijo Olivia.
—Me temo que no.
—¿Temes? — cuestionó Arcelia.
—Como te dije, es menester haber conocido al difunto, así que pasemos al siguiente tema — dije sondeándolas para saber si buscarían la negociación: que yo las llevara con quien podría darle luz al vejete, pero se resignaron rápido, así que dejé pasar el tema.
—Bien…— dijo Olivia sin ocultar su decepción.
—¿Has iluminado a muchos fantasmas? — preguntó Arcelia.
—“Fantasmas”, ojalá nada más fueran eso. A bastantes, no tienes idea a cuántos… incluso ya perdí la cuenta. Pero me acuerdo bien de quién fue el primero.
—¿Quién…? — insistió Olivia con el tema.
—¿Y has salvado muchas vidas? — intervino Arcelia.
—¿Acaso son periodistas?, esto parece una entrevista — me quejé y luego solté una carcajada.
—Te juro que imaginé que Rachid era un hombre moreno, lleno de collarcitos de colores y fanfarrón — volvió Arcelia con el tema.
—Siento haberte desilusionado.
—eeeh, no…
—Ignoraré una vez más tu discriminación, ¿pueden ir al grano con su duda existencial? — pedí.
 
8.
—Queremos saber si Arcelia y yo somos almas gemelas — intervino Olivia.
—¡Mierda!
—¿Ahora qué sucede? — cuestionó Arcelia levantando los ojos.
—Son la tercera pareja gai que me lo pregunta. A las dos anteriores, también mujeres, no les respondí y tampoco lo haré con ustedes.
—¿Por qué? — se quejaron al mismo tiempo.
—No lo entenderían.
—¡¿Por queeé?! — protestó Olivia tomando de la mano a Arcelia.
—Porque la respuesta no es mía, está escrita en el cielo, dirían los sabios, pero como yo la transmitiría, ustedes pensarán que es una opinión personal, entonces vendrían las acusaciones y quejas en mi contra, dirán que soy prejuicioso, intolerante y seguramente Arcelia dejaría aflorar su personalidad rencorosa contra la humanidad que la carcome desde niña, entonces para defenderme yo tendría que acusarlas de feminazis y…
—Cabrón — me interrumpió la aludida.
—Ella y yo nos amamos — dijo Olivia recargando su cabeza en el hombro de su amiga — es importante para nosotras saberlo.
—No lo haré.
—¿Cómo podemos convencerte para que nos respondas?, ¿quieres dinero?, te podemos pagar — propuso Arcelia.
—¡Mierda!, si vuelves a insinuar sandeces como esa me voy y llegando a mi casa te hago una brujería para que te gusten los hombres.
 
9.
—No te enojes — pidió.
—Entonces no digas tonterías.
—Ya, olvídalo — pidió Arcelia luego de cagarla una vez más.
 
Las observé y realmente se veían enamoradas, pero la respuesta seguramente podría cambiar las cosas para ellas.
 
—Para empezar, acepten que ustedes son racistas: tú Olivia eres blanca y Arcelia es morena.
—¡Por Dios!, ¿puedes olvidarte de eso? — pidió Arcelia.
—¿Sabías que el racismo mexicano se manifiesta también en los nombres de las personas? — la miré burlón — ahora los prejuiciosos padres no bautizan a sus hijas como Jacinta, Filomena, Guadalupe o Valentina, los están sustituyendo por Michelle, Sasha, Zita o Estelle.
—Arcelia es un nombre indígena — presumió.
—No se usa para referirse a una mujer. En la Edad Media se empleaba para aludir a personas con gran devoción religiosa. Ahora bien, seguro piensas que su origen es autóctono porque en el estado de Guerrero hay una localidad llamada precisamente Arcelia…
—Así es, a ese lugar también le llaman “La bella morena novia del sol” — se jactó.
—Sí, pero ese Arcelia es una conjunción del apellido “Arce”, del militar Francisco Arce” y del nombre “Elia”, de su esposa, Elia Pérez. Como verás, no tienen nada que ver con un nombre propio.
—¿Habrá manera de ganarte una?
—No, y te explicaré la razón: ¿sabes cuál es el colmo de una víbora? — pregunté y de inmediato respondí — echarse encima un alacrán, porque la víbora no tiene garras ni patas para quitárselo de encima.
—¡Yaaa, dejen de pelear! — soltó Olivia.
—Jaque mate, racistas.
—Te propongo una tregua. Ya, la cagué y te ofrezco disculpas. ¿Podemos seguir la consulta? — planteó Arcelia.
—No creo tu propuesta de “alto al fuego”, pero, en fin, les voy a contestar porque aprovecharé para publicar la explicación en mi blog, en espera de que más parejas gais la lean y dejen de insistir con el tema.
—Soy toda oídos —dijo Olivia.
—Somos… — la corrigió Arcelia.

5 de agosto de 2021

Aleyo

Fue el cierre del güiro para Oshún, así que Santeros, Iyawos, Aleyos, Babalowos y algún Mayombero, empezaron a despedirse. Lo observé de nuevo y seguía sentado en una silla en un rincón alejado del trono a la dueña de los ríos. Los pocos religiosos que se quedaron destaparon botellas de ron mientras las Santeras comenzaron a barrer el patio.
 
Estábamos en la colonia Miravalle, al sur de la ciudad, y habíamos sido invitados al güiro por un Babalowo que ocasionalmente nos pedía apoyo para trabajar religión.
 
Me quedé platicando con un Tata mientras mi esposa hacía lo mismo con su concubina. Me sentía cansado y quería irme, pero me interesaba modificar la patipemba que un amigo Palero me había compartido (quería saber si se podía sustituir la menga por fula) y me quedaba claro que aquel él podía aclarármelo.
 
En cuanto nos despedimos el joven se acercó y me pidió permiso para platicar. Ni decir que no tenía ganas de hacerlo: me caía mal pues siendo Aleyo (hijo de Shangó), era altanero y arrogante, exageraba su baile en los tambores, (un día lo escuché decir que su Orisha ya lo montaba), cortejaba a toda joven que se cruzara en su camino y siempre se embriagaba, de ahí que no quería imaginar su soberbia si coronaba Santo, más aquel día se veía confundido.
 
– ¿puedo platicar con usted? – pidió – sé que ya es tarde, pero no le quitaré mucho tiempo – agregó.
– dime – ofrecí recordando a una Santera que cierta noche, regañando a sus ahijados, les advertía que un religioso debe ser accesible ante todo.
– es impresionante cómo monta usted a Yemayá – expuso sin que viniera al caso.
– gracias… ¿de qué quieres hablar?
– me gustaría que me hiciera una consulta – soltó y yo no pude reprimir una carcajada.
– por favor, tú tienes a tu padrino, ¿cómo te atreves a pedírmelo? – me quejé.
– no se moleste –pidió – es que…
– bajo ninguna circunstancia lo haré – señalé exagerando – es una falta de respeto a tu padrino y a mi Orisha tutelar.
– es grave – dudó antes de pedir – déjeme le explico y luego me da su respuesta.
– no veo cómo puedas hacerme cambiar de opinión – advertí – pero te escucho.
– bueno – titubeó – me da pena…
– ya es tarde – lo presioné – estoy cansado y vivo lejos.
– seré directo: estoy preocupado porque tuve sexo con los elekes y mi ildé puestos… me preocupa que Shangó sienta que le falté el respeto a él y a los Orishas.
 
Solté tal risotada que los religiosos que estaban dando cuenta del ron voltearon a verme. Busqué una silla, me senté y le señalé la que estaba mi lado. Se acomodó con una mezcla de vergüenza y desconfianza.
 
– me temo que no tienes ni la más jodida idea de qué son los Orishas – solté tras controlar mi risa.
– claro que sé – comenzó a olvidarse de su humildad – son unos Dioses que nacieron en Cuba y…
– ya me quedó claro que no lo sabes – lo interrumpí – ¿acaso no platicas con tu padrino? ¿no has leído algún libro sobre el origen de la religión Yoruba? ¿has revisado lo mínimo en la web? – lo cuestioné.
– mi padrino dice que uno no debe leer ciertos temas – explicó – si no se ha coronado Santo…
– estoy hablando de cultura general: no necesitas estar iniciado para saber de dónde viene la religión o quiénes son los Orishas, cuáles son los grados religiosos y cuál es el comportamiento de cada uno.
 
El joven se quedó callado y entre ambos se hizo un silencio incómodo. Suspiré y decidí armarme de paciencia.
 
– creo que si no conoces los elementos básicos de la religión Yoruba, mucho menos entenderás lo que te voy a explicar – advertí.
– dentro de poco voy a coronar a Shangó – soltó ufano, lo que me hizo verlo con dureza, más me ignoró – y sé que cuando él se meta a vivir en mi cabeza me va a compartir todo el conocimiento de los viejos Santeros y Babalowos.
– ¡Dios! – exclamé exasperado ante su ignorancia.
– mientras eso sucede estoy preocupado – volvió a su inquietud.
– lo repito hasta el cansancio en mi blog y parece que nadie lo entiende: los Orishas no son Dioses, son energías.
– ¿usted tiene página web? – me interrogó ignorando mi explicación.
– los Orishas no son Dioses, son energías – reiteré cuando un Babalowo nos ofrecía una cuba (que rechacé educadamente), mientras el hijo de Shangó aceptaba gustoso – son tu propio astral depositado en tus atributos religiosos.
– ¿los Santos no existen? – preguntó abriendo desmesuradamente los ojos para dejar claro que no entendía nada – ¿entonces es mentira que Shangó vive arriba de un cocotero?... yo tengo una palmerita en mi casa y todos los días le ofrendo otí, oñí…
– va de nuevo – lo interrumpí mientras se oían los pícaros comentarios de los Babalowos sobre una Santera hija de Oba que había asistido al tambor – los Orishas no son Dioses, son energías que están en todos lados y son concentradas en tu astral según realices una obra o iniciación.
– por eso: ¿los Santos no existen?
– sí existen, pero no de la manera en que tú los imaginas siendo ambiciosos, infieles, borrachos, vengativos, lujuriosos, envidiosos, cabrones, guerreros y traidores, como afirman los cubanos.
– eso sonó a blasfemia – se quejó y me acordé de los Testigos de Jehová que van de casa en casa vendiendo la idea de que ellos poseen las respuestas a las dudas existenciales de quienes viven confundidos.
– no, ya coronarás Osha y entenderás muchas cosas – dije conciliatorio al darme cuenta que no llegaríamos a ningún lado – pero no te preocupes, tu problema de los elekes y el ilde se soluciona rápido.
– ¿de verdad? – cuestionó.
– claro – señalé subiendo el cuello de mi chamarra para evitar el frío.
– ya me habían dicho de tu gran videncia – me aduló.
– te vas a dar un baño con omiero – lo ignoré – ese día vas a lavar tus elekes y demás atributos que traías ese día, y en cuanto tengas oportunidad, durante alguna ceremonia que incluya 4 patas, les das de comer a todos con Eleggua.
– ¿así nada más? – me interrogó.
– el sexo no es malo… es algo natural entre los seres humanos y no es pecaminoso para los Orishas – ignoré sus cuestionamientos – así que tampoco debes verlo como un pecado – agregué burlón – relájate y para la próxima toma tus precauciones.
– ¿en serio? ¿Shangó no está enojado? – dudó.
– él es el primero en no fijarse dónde se mete – ironicé y me reí.
– gracias – dijo emocionado y comenzó tutearme: clara señal de que aparte de hipócrita, ya se le había pasado el susto – ¿cuánto es de tu derecho por consultarme?
– no te consulté… fue un consejo – aclaré – no me debes nada más de la moneda que gustes poner en el trono de Oshún.
– ¿me das tu bendición? – dijo y sin esperar mi respuesta se tiró al suelo.
 
Se fue, más en lugar de encaminarse al trono de Oshún se dirigió hacia el grupo de Babalowos, extendió su vaso y pidió lo llenarán de ron. Mi esposa se despidió de un grupo de Santeras, se acercó, me miró y con una risita dijo:
 
– sólo tú tienes esa paciencia – señaló.
– no te lo creas demasiado: se me está terminando – avisé


13 de abril de 2020

Santería y niños soldado

1.
Es impresionante la cantidad de personas que vinculadas a actividades ilegales, se someten a rituales “extraños” o se inician en la Santería, Ifa y Palo Mayombe creyendo que les darán impunidad, aunque también existen aquellos que piensan que otro tipo de ceremonias les darán inmortalidad, inventadas por oportunistas, en nombre de la Santa muerte, San Malverde, la Corte Malandra o San Judas Tadeo.

Mientras se estrenó con más pena que gloria el patético film mexicano “Inquilinos”, sobre Santería y fantasmas, la película francesa “Johnny mad dog” (se traduciría como Juanito Perro Loco), sigue siendo un serio ejercicio de los límites del fanatismo religioso mezclado con la ignorancia en una atemporal África de los Orishas.


2.
Dirigida por Jean-Stéphane Sauvaire, está basada en la novela “Johnny Chien Méchant” de Emmanuel Dongala y versa sobre niños soldados que participan en una guerra civil, film que incluye una inquietante subtrama acerca de la Santería africana y los poderes que otorga portar elekes para evitar que las balas enemigas acaben con sus vidas.

El uso de talismanes y ebboses es una manipulación que ha existido a lo largo de la historia de las religiones, por ello no extraña que en la película los chicos, tras ser iniciados ante Eleggua, sean “acribillados” con balas de salva por su líder (un general llamado Never die), para demostrarles que son inmortales y puedan participar en el asalto final de los guerrilleros a la capital del país.

La manipulación religiosa que se hace de los niños va más allá de la fe con la que portan sus collares (con abundante presencia de Yemaya y cruces cristianas), mismos que llevan a afirmar a Johnny que sus elekes lo hacen invencible: escudados con ello roban, violan y matan con asombrosa frialdad, mientras su atavío militar incluye vestidos de novia, alas de hada, uniformes de futbol o ropas aludiendo a Eleggua.

La contraparte es Laokole: una niña que huyendo de la violencia, pierde a su hermano y ve morir a su padre. Su primer encuentro hace dudar a Johnny sobre su modo de vida, pero opta por seguir en el bandidaje, aunque más adelante otras situaciones hagan cimbrar esa certeza, como sucede al asesinar a un anciano, con biblia y rosario en mano, lo cual le deja perplejo al constatar que sus amuletos no le dieron inmortalidad.

Si bien esos conflictos existenciales son pasajeros, es la entrada a la ciudad, destruyendo y asesinando, lo que le lleva a enfrentar una realidad que ni sus creencias religiosas podrán remediar: el fin de la guerra junto con el odio que Laokole le profesa y que se manifiesta al rechazar un collar de Shango que Johnny pretende regalarle.

El film incluyó verdaderos ex niños soldado para dar realismo a las escenas, siendo que en muchas de ellas la presencia de Eleggua en la muerte de milicianos, y en los escenarios donde se impone la injusticia, lo convierten en un lúcido homenaje a la ironía.

Una película mordaz y brutal, pero a su vez emotiva y deslumbrante, en donde cada dosis de violencia da pie a un guiño humanitario, opacado por el odio irracional de las subsiguientes escenas, mismas que, pese a todo, no hacen perder la fe de que en algún momento las cosas cambien para los pequeños.


3.
Para los interesados en el tema, otra opción es “Beasts of no nation”, película dirigida por Cary Joji Fukunaga y ubicada en un país de África Occidental, aborda el mismo argumento, pero de manera sórdida, mostrando como la inocencia de los niños (a través del protagonista Agu), es envilecida para convertirlo en asesino, luego de la muerte de sus padres, tras caer en manos de rebeldes adultos dirigidos por el perverso líder a quien sólo se le conoce como “Comandante”.

Este film, basado en la aclamada novela del nigeriano Uzodinma Iweala, tiene interesantes apuntes de iniciaciones en la Osha y el Palo (también al estilo africano), para conseguir inmortalidad en las batallas, haciendo alusión con simbolismos a Eleggua y otros Orishas, incluyendo el culto de los Egúngún y destacando los colores de Orunla y cauris en el uniforme de los niños soldado.

Un film igual de interesante, aunque por momentos no oculte la óptica yanqui sobre el asunto (fue la primera producción realizada por Netflix), mas a diferencia del director de “Johnny mad dog”, Cary Joji Fukunaga consigue una desconcertante belleza visual detrás de la cámara que, junto con una fotografía que por momentos alcanza matices poéticos, hacen del culto Yoruba, atinadamente, un protagonista más y no el eje de la retorcida historia.

Es precisamente esa evocación lírica que el director combina con la mezquindad, el abuso, las mentiras, la crueldad y la violencia del mundo adulto, en contraposición con la fe, la solidaridad, la ingenuidad y la alegría de una inocencia infantil que se niega a ser interrumpida, lo que hace de “Beasts of no nation” una impresionante y recomendable trama shakesperiana (muy influenciada por Hamlet), cuya finalidad es incomodar al espectador a través de la ambigua redención de Agu.

8 de noviembre de 2019

Emillio, el sanador espiritual y vidente


En memoria de Emillio*, uno de los Sanadores espirituales y videntes más asombrosos del planeta. Para entender el contexto de la anécdota, leer primero: http://basurerodealmas.blogspot.com/2013/03/mi-vida-en-la-santeria-4-me-borraron.html

1.
Una mañana recibí la llamada de T (amigo mío, Sanador espiritual y compañero de trabajo).

- mi estimado – saludó efusivo como siempre.
- salud, embajador de la oscuridad – me burlé aludiendo al apodo que alguien nos puso en la oficina, junto con R (un practicante de Reiki),  que al vernos juntos nos definió como “Los tres Ministros de las Iglesias oscuras”. Ambos soltamos la carcajada.
- ¿interrumpo algo? – preguntó.
- pueeees – le di a entender que no estaba solo.
- te explico rápido: necesito que me hagas el favor de presentarme a un Curandero para que me desatore un problema.
- ¿tú, pidiéndome ese tipo de ayuda? – exclamé, sorprendido, pues él fue de los primeros en criticar mis iniciaciones en Palo y Santería.
- ya te contaré – atajó - ¿conoces a alguien que sea de tu confianza?
- claro – lo tranquilicé – en breve te mando un mail con los datos de un conocido que vive en la colonia Observatorio.

No me contó los detalles como prometió, pero de ello me enteré por R: me llamó al siguiente martes por teléfono para decirme que estaban por llegar al Templo espiritual para “realizar las obras que le determinaron a T” (debí poner atención a esa frase).

Al poco obtuvo una jugosa jubilación y por meses le perdí la pista. R me dijo que Emilio, el Guía espiritual de T, llegaría de Filipinas para cumplir su visita anual al país.

2.
Ya en méxico, tras terminar el primer día de sanaciones (era lunes y tuvieron gran cantidad de pacientes, como nunca), Emilio pidió a T lo acompañara a su hotel, solicitando a D (su representante y administradora del Centro Espiritual donde se sanaba) se fuera a descansar pues debían tratar temas personales.

D, una chilena obsesionada con controlar a detalle sus visitas, aceptó de mala gana mientras yo, que me había acercado esa noche al Centro a saludar a Emillio, vi que antes de terminar esa semana sucedería algo que cambiaría el destino de todos (lo que sucedió esa noche, y los siguientes días, me lo contó luego T y lo ratifiqué con mi videncia).

3.
- te voy a compartir un tema personal – dijo Emillio apenas y entraron en la espaciosa habitación del hotel ubicado en la colonia Roma.
- a tus órdenes – ofreció T, más quedaron en silencio durante unos minutos mientras Emillio preparaba té. Tras servirlo se acomodó en uno de los sillones para quedar frente a frente.
- seré directo para no generar un melodrama – avisó y T vio que de su cuerpo se desprendió un halo de luz durante un instante, tras lo cual el Guía se mostró avejentado, encorvado, flaco y pálido, a comparación de la fortaleza que mostraba instantes antes.
- dime – lo invitó conteniendo el asombro por lo que había presenciado.
- he venido a morir aquí – soltó sin alterarse – ha llegado la hora… me han dado oportunidad de escoger en dónde y elegí tu país pues aquí hay conocimiento milenario y en algún momento la nueva espiritualidad que cambiará el destino de la humanidad saldrá de estas tierras.


- pero… - intentó decir algo T, acongojado, pero el Guía alzó la mano indicándole que se mantuviera en silencio.
- sin dramas, pedí… terminaremos los cursos y consultas el viernes, tal como está programado y lo demás sucederá el sábado: vine sin boleto de avión para regresar a Filipinas.
- ¿qué necesitas? – le preguntó.
- será el sábado en la noche y estarás presente, junto con D: lo único que te pido es que no permitas que me hospitalicen, no traten de hacer de mi destino algo inevitable – pidió y los dos quedaron en silencio.
- sé que tienes problemas – dijo Emillio al cabo.
- sí… - titubeó T, más por la vergüenza que por la sorpresa de saberse descubierto “de algo” que hasta ese momento nadie sabía, aunque supuso que los esfuerzos realizados para hacer sanaciones habían sido suficiente señal para saberlo: no recibía energía universal, usó la suya.
- no debiste buscar a un Santero para solucionar tu problema – señaló – y aunque te haya resuelto, las consecuencias están a la vista.
- ¿qué quieres decir? – preguntó T asustado.
- debiste hacer oración… pedirnos ayuda – siguió – o haberte atendido con el Curandero que te recomendó tu amigo.   
- es Curandero y Santero a quien me recomendaron: me iba hacer “una limpia”, pero me explicó que sus Santos solucionaban más rápido y…
- no digas más – lo atajó – has perdido tus dones, el mundo espiritual te ha dado la espalda pues apelaste a demonios para obtener riqueza… y dada mi inminente partida no puedo hacer nada por ti.

Ambos se mantuvieron en silencio: Emillio observando a T, mientras él, sin salir de su asombro, no quitaba la mirada del suelo - meditemos – le propuso y encendió un incienso. Mi amigo levantó la vista y descubrió que había recuperado la condición física normal. Se sentaron en posición de loto.

Y sí, el sábado por la noche el Guía tuvo un infarto apenas y llegaron al hotel tras pasar todo el día (junto con D, T y algunos allegados), recorriendo las pirámides de Teotihuacán, más contrario a lo solicitado D insistió en internarlo, prolongando su agonía hasta el lunes en que fue declarado oficialmente muerto.

4.
He de reconocer que me entristeció la muerte de Emilio. Si bien no teníamos ningún vínculo espiritual, su comportamiento cotidiano era un ejemplo de ética que ojalá muchos guías espirituales optaran por seguir.

Algunas veces me compartió secretos sobre la Sanación espiritual, cosa que no tenía que hacer ya que yo no era discípulo suyo, pero sobre todo por la cautela que tenía hacia todo aquel que trabajara con muertos, mas supongo que “algo vio” que me llevó a ser la excepción: sus consejos cambiaron mi forma de entender el dolor de la gente y mejoraron en muchos sentidos mi forma de trabajar la Sanación de almas.

5.
Tiempo después hablé con T tras enterarme del deceso de su madre (vivía con ella tras un desastroso matrimonio sin hijos). Me contó sobre su extraña muerte y de otras novedades, como que ahora vive en el norte del país.

Al llegar al tema de la pérdida de sus dones, noté un leve tono de queja (de alguna forma reclamando por mandarlo con un Santero, pero olvidando que yo lo recomendé con el Curandero), más nunca lo dijo directamente: opté por no confrontarlo y dejarlo a su conciencia**.

Antes de despedirse me dijo que tras los nueve días de luto obligatorios, luego del entierro de su madre, comenzaría a meditar y hacer oración para recuperar sus dones: “estoy seguro de que lo conseguiré”, afirmó antes de colgar… Lo dudo. 

* por obvias razones ya se puede citar su nombre.
** tiempo después, platicando con R, el Sanador que acompañó a T hacer los ebosses, me dijo que dudaba de la desaparición de sus dones pues él también hizo obras con Santería, incluso recibió elekes y mantenía los suyos sin ninguna alteración.